Ana Katz sobre El hombre nuevo

"El hombre nuevo es una película sobre la libertad que nace de cada persona, en contraposición a la libertad construida y moldeada en grupo. Me resultó un viaje amoroso, que se acerca con respeto (y hasta cierta distancia) a una persona que decide animarse a defender su verdad creada. La escena del documento y la vincha, o la escena con su madre, me vuelven a la mente, de tanto en tanto. Reaparecen como signos que titilan, casi como propulsores de coraje. Cuando las películas se quedan dando vueltas en mi vida me alegro y me siento muy agradecida. Es el caso de este documental."

ANA KATZ PROGRAMA EL HOMBRE NUEVO
CHARLAtercera.html

Vamos a invitar a Ana Katz y a Aldo Garay a que suban y charlen sobre “El Hombre Nuevo” y después vamos a abrir una ronda de preguntas del público para que ustedes también le pregunten a él lo que quieren saber.

Aplausos.


Ana Katz

– Hola, bueno, vamos bien. Buenas noches, empiezo con una pregunta; verdad? Debería ser así. Bien.


Aldo Garay

– Hola.


Ana Katz

– Bueno, felicitaciones,  me gustó mucho, de verdad, la película.


Aldo Garay

- Gracias.


Ana Katz

- Una cosa que me preguntaba,… me preguntaba sobre este tema. Que los documentales, creo, requieren de una escucha y de una mirada muy particular me parece. Como de la posibilidad de abandonar un poco las creencias propias para seguir a otro. Tal vez la ficción también, pero en el caso del documental me parece que eso es muy contundente y me preguntaba cómo solés hacer o al menos cómo hiciste en este caso para vaciarte un poco de vos mismo o para seguirla a ella, cómo hiciste con vos.


Aldo Garay

. En parte sí hay algo de eso, de que uno tiene como que dejar toda su subjetividad, prejuicios, e ideas preconcebidas como para intentar acercarse al otro, para lograr un retrato del otro, donde sea exclusivamente el retratado y que las ideas, o lo que piensa el retratista no contaminen. Eso es como un postulado que se puede escribir, que se puede enseñar en las universidades pero que en la práctica no sucede. El hecho de retratar a alguien implica en un primer lugar conflicto. No hay que ocultar la tensión que existe entre el retratado y el retratista. En varias cuestiones, digamos no?

La primera puede ser en las malas interpretaciones que pueden haber por parte del retratado, de lo que quiere el retratista. A veces hay que buscar muy bien la forma de decir las cosas, qué palabras utilizar para que quede muy claro cuáles son las reglas de juego. Eso, aunque parezca una nimiedad genera conflicto, porque no se entiende cabalmente qué es lo uno se quiere del otro. Un ejemplo bien claro que en la jerga del cine – no debe aclararse – pero para los que no están, sí… bueno vamos a hacer como un puesta en escena. Entonces si estamos haciendo un documental y hago una puesta en escena, para qué lado me vas a llevar si hago una puesta en escena? Porque yo no soy una actriz, y si hago una puesta en escena puedo llegar a hacer el ridículo. Entonces ese tipo de cosas que son como muy sencillas, y quizás en ámbitos donde se habla de cine no generan ningún tipo de problemas para alguien que está siendo retratado en fragmentos de su vida comienza a ser como una alerta, digamos. Y luego el otro gran punto es una vez que el retrato comienza a ejecutarse es el dominio sutil y leve, cariñoso y a hasta con afecto, del discurso del retrato. Porque esto del documental es muy interesante, porque hay un tipo que dirige, que supuestamente a veces lo catalogan de autor, pero también el que está adelante protagonizando su vida es autor. Incluso hasta más autor con más recursos que el que está detrás de la cámara porque tiene la posibilidad de hacer manipulaciones de todos tus puntos de vista, como también lo hace el director. Sabemos que la memoria es fragmentada, hay desmemoria, la memoria sobre todo es muy interesada, elige que subrayar y que no, entonces digamos todos esos pequeños conflictos hay que saberlos como administrar para poder organizar lo que es el abordaje de la primera puesta de esta persona que va a devenir en personaje.


Ana Katz

– Te pasó alguna vez concretamente que llegues al rodaje y te encuentres con una reacción  de Estefanía o con otro ser  muy distinto a lo que venías imaginando?


Aldo Garay

– Todo el tiempo. Sí, porque está lleno de cuestiones esto, no? Estefanía es real, tiene una historia real, que puede tener sus matices digamos, ella también en su épica puede sumar episodios de mentira que no dejan de en el conjunto construyen esa verdad, y también hay cosas que ella representó a lo largo de  todo lo que fue el proceso del rodaje que no iban en el sentido de la construcción de este relato, que incluso hubo episodios donde ella reclamaba una cosa muy interesante, decía vos estás haciendo un documental pero no estás mostrando todo lo que yo hago de las cosas que a mí me representan, que es muy cierto, pero que en el contexto de este relato, en el sentido de este relato no tenían nada que ver, es más, a mi entender percudían, uno no lo sabe, quizás me equivoqué, que hubieran sido fantásticas, y como en algún  caso un crítico uruguayo me dijo habría provocado una explosión en el relato. Este crítico sentía que era un relato contenido, muy respetuoso, un poco en la línea de lo que vos dijiste, respetuoso y muy distante, y que quizás incorporar algunas cosas,  como más espectaculares, como el desborde de su vida o otras cosas que hubiesen dado otro volumen. Entonces este tipo de desfasaje, porque es muy difícil, cuando el retratado empieza a tomar consciencia de que está siendo objeto de un retrato, de una construcción es fácil perder el personaje. Y sobre todo quizás tendría que rever en eso incorporar el recurso del intervisionado,  o sea que quiero decir, rodar, editar y mostrar. Tengo dudas con eso, no lo tengo claro, pero quizás eso ayude a que eso que se tome ese pulso, o sea, esta sos vos en esta realidad que es la película. Es un asunto muy interesante eso, cuando los personajes reales son retratados y luego el discurso que se genera a través de una película que se llega a eso,  porque se ponen dispositivos, los dispositivos son una suma de recursos para que esa personaje avance, tenga reacciones emocionales y emotivas, agilitar la memoria, todo un montón de cosas hace de que en realidad la persona cuando se ve, se empieza a creer ese personaje, y es un efecto muy loco , es la persona personaje que empieza como a creerse más en lo que está representada …


Ana Katz

- A dar el gusto de la película.


Aldo Garay

– Entonces es como un asunto que es bien delicado que yo la verdad no lo tengo resuelto. Lo busco, pero nunca lo encontramos. Hay dos cosas, hay incapacidad de mi parte y por otro lado ahí me empieza a venir como una cierta frustración permanente en esto de hacer documentales.


Ana Katz

– En qué sentido incapacidad?


Aldo Garay

– En que nunca vas a lograr … yo parto … cuando hago una película me hago preguntas, más que una hipótesis, quiero llegar a decir esto, o sea, no parto de decir voy a hacer un discurso sobre lo que fue el fracaso de los setenta con el proyecto del hombre nuevo. No, me hago preguntas, luego voy hacia eso, y cuando termino, no tengo las respuestas, entonces es un fracaso.


Ana Katz

- Sí bueno, pero hay reflexiones muy humanas que acompañan esa pregunta.


Aldo Garay

– Sí pero eso es lo que salva. Sino sería todo un gran desastre.


Ana Katz

– Sí claro, un bajón.(risas)


Aldo Garay

– Sí, por eso el punto de vista, si bien tiene   algunos paréntesis, se abre

un poco, el punto de vista es el seguimiento emocional de Estefanía. Yo creo que ella salva la película. Sino creo que sería un desastre. Porque si entraba por ejemplo a generar subtramas de todas las posibles películas que comtiene “El hombre nuevo”, la familia… dentro de la familia una subtrama, las madres. Las biológicas, las adoptivas, las que están y las que no están. Bueno, la revolución y los ideales, los niños de la guerra, la revolución sandinista, el exilio no sé si forzado pero al menos capaz de no del todo consciente desde un país como Uruguay. Luego acá, el estallido del nacimiento dentro de ella de una identidad que se da de bruces con su entorno. Se condena. La calle, la prostitución, si hubiese entrado generando como unidades o grandes escenas temáticas o ese tipo de cosas sería un mamarracho, sería una cosa muy … - creo yo – pero sin embargo, siguiendo como una línea emocional donde esas cosas se tocan pero en realidad no se profundiza sino lo que más importa es ella, lo que está sintiendo ella por ese cruzar de su historia, ahí creo que se develan cosas mucho más importantes, cosas que se dicen y que no se dicen, que claro, habría que hacer como … tendría que haber sido acompañada por otra película, porque muchas veces fuera, de lo que no se ve, y lo que no se escucha, en cada una de las situaciones de los rodajes, había una película paralela, era como otra dimensión. A diferencia de lo que les pasa a los que hacen de ficción, si vos vas a hacer un ejercicio, vos vas a tener un encuadre donde están los actores, la luz, y todo. La verdad o la realidad se está construyendo es esa que se está encuadrando o se está construyendo.


Ana Katz

– bueno, pero en general tampoco ….


Aldo Garay

– Bueno, tampoco. Te iba a esto. Bueno, mostremos el afore de esto. Y generalmente íbamos a ver escenografía, cámaras tiradas, cables, donde está bien, pero no cuenta nada.  Ahora, en el documental eso se profundiza, se complejiza de una manera muy increíble. Porque a un metro están pasando cosas más interesantes de la vida, de lo que está pasando ahí. De lo que estás encuadrando. Entonces siempre como la duda, y vuelvo a la palabra frustración que no lo quiero cargar de forma negativa, pero que es así… bueno hay que … con los años, aprendés a pactar con el azar ,y con eso. Me gusta esa cosa de los jugadores de fútbol que dicen bueno hoy ganamos, a veces perdemos, y es un poco así.


Ana Katz

– Entregarse a esa  posibilidad. A mí hay una cosa que me llama mucho la atención de la película que tiene que ver con… en medio de tantos temas, de tanta pregnancia y tan fuertes aparece algo que es el vestuario del personaje. Que para mí es muy importante en la película.


Aldo Garay

– Como unos zuecos, unas plataformas…


Ana Katz

– Todo. Las musculosas, lo que está descosido, lo que está cosido, la vincha, que también hacen un poco a eso que vos decís, que uno es un montón de situaciones trascendentes pero uno es también lo que come cada día, lo que te pusiste cada día, lo ibas pensando eso, seguro que lo ibas pensando… lo ibas charlando con ella, lo ibas buscando medio sin….


Aldo Garay

– Las plataformas fueron como… muy raro, mi único fetiche, me parecieron increíbles, en cierta medida fueron como las botas de la guerra…


Ana Katz

– Sí.


Aldo Garay

– Pensaba en eso. La imagen está asociada muy libremente. Están las botas, esos niños sandinistas metidos en la selva, peleando por Daniel Ortega, y me venían esas plataformas.

Eso era… fue como el momento. Y lo demás ella, la producción a través de Micaela que se encargó bastante  de la cuestión de la ropa pero ella generalmente tiene su gusto, iba así, tenía como una…


Ana Katz

– Cuando se cambia…


Aldo Garay

– Que eso tiene que ver con algo… era algo que tenía que ver con la dignidad del personaje porque hay un cuidado en que eso sea así, pero también ella es consciente, ella es así, es digna, entonces claro y es muy… hay cosas que fueron azarosas, pero que son como muy efectistas no? Hay unas botas rosadas por acá, luego que  sale de un exorcismo, eso como que profundiza, de que la ropa dice mucho, la vestimenta, lo que nos ponemos nos determina, y hablan los signos, ilustran mucho de como somos. Y sobre todo, en el caso de ella subraya mucho su épica. La ropa… su épica revolucionaria a través de la ropa, de la mujer, no?


Ana Katz

-¿Qué sentiste cuando conociste a la familia? Digamos, ese momento… vos.


Aldo Garay

– Fueron momentos como  intensos y  muy … me costó como entender el… toda familia tiene un mapa, un diseño, no? Quién es el vocero de la familia, quién es el lleva adelante un poco las cosas, costó un tiempo, y sobre todo – ahí estamos hablando de la segunda parte de la película porque yo creo que la película tiene dos partes, tiene el Montevideo como controlado, silencioso, solitario de Estefanía y una Nicaragua que tiene como una impronta más como de cine de guerrilla, dicho como   jugando con la historia del lugar. Quiero decir, digamos todos los días teníamos alguna premisa pero había cosas por descubrir. Y por supuesto que desde Montevideo hicimos un contacto con su hermano Winston, el mayor, que fue el que nos abrió, nos posibilitó la llegada a la madre, y fueron sensaciones como muy encontradas,

que tienen que ver algunas con lo que dije al inicio no? … que de lo que me empuja muchas veces a hacer cosas son preguntas, preguntarme cosas,  algunas muy obvias, no se hagan la idea que son … preguntas muy tontas, preguntas generales sobre esos asuntos, pero algunas preguntas sí tenían que ver – y acá viene como esa mezcla de dónde está el director – preguntas que me interesaban a mí en particular. Sobre todo con eso de reencontrarse con una familia que hace años que no ves, que sabés que existe pero no sabés dónde está, y sobre todo con la figura materna no, la madre que en nuestra sociedad judeo cristiana tiene un peso muy grande, no? Y acá me hice una pregunta que yo personalmente me la hice durante treinta y ocho años, yo conocí a mi  madre a los treinta y ocho años. Entonces una pregunta de mi vida la trasladé como a esa película, como que la situación es digamos un poco parecida. Teníamos casi la misma edad en el momento del encuentro. Entonces esa fue una pregunta como bastante punta de lanza. ¿Qué va a pasar en este encuentro, qué es lo que se va a decir? Y en realidad, como pasa en este tipo de cosas, no pasa nada.


Ana Katz

– Yo me sentí muy victoriosa en esa escena, porque ella le dice muchas cosas a la madre …


Aldo Garay

– Sí, claro. Victoriosa desde la empatía de ella. Yo lo entiendo eso. Cuando vos te ponés como de hincha de uno de los dos lados, entonces decís que bien que estuvo, que bien que estuvo. Voy un  poco más a un reencuentro más de a dos, o de a todos. A mí me pasó exactamente lo mismo… generalmente después no pasa nada. Porque son años de idealizar una determinada figura materna, un determinado cuadro familiar que después en realidad llega un momento que decís… me hubiese quedado acá. Distrayendo un poco esto, también hablo de mí, entonces…


Ana Katz

– Yo creo que son días igual, Aldo, porque en verdad no pasa nada pasa todo …


Aldo Garay

– Pasan muchas cosas …


Ana Katz

– Es como … escalas.


Aldo Garay

– Lo que más me gusta de eso es como la normalidad, es lo más justo, cuando estas cosas suceden, uno espera que pasen cosas espectaculares y se ponen a hablar de los dientes … y eso es así. Y eso es en lo más profundo. Y vamos a ver una campaña de lucha contra el dengue. Porque claro, lo que ya fue ya fue. Y a partir de ahora construímos lo que podemos a partir de estas pequeñas cosas. Entonces ella sí sale victoriosa sobre todo en la última escena, yo soy esto y vengo por esto. Claro, y ella tiene un conflicto muy grande, se fue como un hijo y volvió como una hija. Y tenía que marcar eso. Y sobre todo porque tuvo momentos de cierta debilidad en pos de recuperar esa familia hasta en algunas escenas dejando de lado su propia identidad. Porque hay un pequeño detalle, como cuando va por primera vez a la iglesia, ella se presenta, bueno, yo soy Roberto, dice “como corresponde”, o sea como corresponde a ese lugar, estamos en la casa del señor, acá seguramente me van a pedir que vuelva al modelo original, entonces bueno, soy Roberto. Entonces por eso es que te pega tanto esta arremetida del final que bueno, que dice yo no voy a hacer nada de esto. Pero que hubo una lucha ahí, en eso no, sobre todo yo creo mucho no porque ella estuviera insegura pero porque luchó por recuperar a esa madre. Pero no lo aguantó….Ya está.


Ana Katz

– Si, me parece que algo que cuenta, a mí me gustó mucho como se cuenta en este documental es algo que tiene que ver con que hay algunas decisiones que implican un prescindir del amor, por ejemplo. Si decido cambiar el sexo no puedo seguir pidiendo que me quieran. Algo de eso hay. Y es casi a veces … yo creo que la gente lo da como un hecho: bueno, está bien, que querés, también la libertad … el famoso precio de la libertad. Y es un precio raro, a esta altura ya me parece que  merece un … como eso que ella dice, que es como corresponde ella misma tiene como un ida y vuelta todo el tiempo con ese tema, pero con mucho esfuerzo lo defiende. Por eso también me impactó mucho eso de … lo de la vincha, porque qué importa la foto del documento, que importa, y sin embargo es lo que importa para ella, entonces esos, son pequeños momentos donde se define quién es alguien, es algo que ella sabe pelear. Estefanía lo sabe pelear. Y sí, es verdad, desde la empatía más clara con ella, sentí que ella pudo decir también, me sentí mal el otro día, y lo dice.


Aldo Garay

– Claro, porque como decía anteriormente la película está montada en la emoción de ella. Es totalmente emocional. Porque es muy difícil no empatizar en algún punto, incluso en las contradicciones, porque sus contradicciones son muy entendibles. Y claro, tiene ese vaivén de querer ceder cosas. Tiene la posibilidad de ceder cosas … lo que pasa es que el clima, y el ambiente, y el contexto que encontró en Nicaragua no está dispuesto a ceder nada. Y claro, en ese escenario se hace difícil. Y bueno, yo creo que se resolvió como se tenía que resolver. Ahí, en los setenta y  nueve minutos de relato. La historia siguió, y sigue. Un poco en estos niveles, así como de acercamiento, distancia, acercamiento, distancia, pero bueno… es así. Pero de todas formas yo creo que lo importante, fué que ella recuperó, toda esa zona perdida y  alejada que es su familia biológica que ella paradojalmente sentía culpa por haberlos dejado, porque la llegada a la familia uruguaya fue mitad y mitad,  ella se acercó, ellos lo recibieron, lo cuidaron, lo mandaron a la escuela, y eso fué una opción propia, ella dejó a su familia porque sintió que no tenía nada, que no le daba nada, y esta familia uruguaya que le ofrecía más cosas, y se sintió más cómoda. De hecho cuando ella participa en los encuentros “De cara al pueblo”, y hace su alusión a … o sea le pregunta a uno de los comandantes, al segundo de Sergio Ramírez, le pregunta qué va a pasar con mis treinta y tantos alumnos, que ahora terminan el ciclo … vivía a pocas cuadras de su familia biológica, ella estaba con la familia uruguaya. Entonces digamos que nada es tan lineal. En la vida nada es lineal. Y que es muy difícil trasladar esas fracturas, en los tiempos, en las personas, en las culpas, en las contradicciones… era una película. Es muy difícil.


Ana Katz

– Una de las cosas que te quería preguntar, que me gusta mucho también de la película es la intimidad. Como … sos de hablar mucho, poco, te quedás cerca de ella, durante el rodaje, sos chistoso, o al revés, como generás esa sensación de …


Aldo Garay

–Hay una cosa que creo que marca mi capacidad que es que me llevó veinte años la maduración emocional de este relato. Es un desastre, no? (risas).


Ana Katz

– Depende. Si comparamos como se pintaban las capillas, está bien.


Aldo Garay

– Claro, porque a mí no se me ocurre, o me genera como mucho estrés y mucha inseguridad que seguramente sería muy fallido, o sea  conocer a Estefanía hace un año y hacer esto. Me parece que este es el resultado de un largo proceso. De maduración fuera de la forma, o de lo expositivo, o de aprender a hacer un documental. Es como  … como es el trato justo con alguien que vos  no querés que sea tu amigo, vos lo querés retratar. Que son dos cosas distintas. Que vos no querés hacer un libro de historia. Vos querés hacer una película. Que son dos cosas distintas. Y que vos tenés que saber que no hay que conocer … hasta determinadas cosas y otras no. Eso me llevó veinte años, lentísimo. No de corrido. Porque en el medio hice otras cosas. Pero en el hacer otras cosas iba como capitalizando para esto. Otra ventaja es que tenemos las misma edad. Y que no es menor. Porque hablamos de lo mismo. O sea vivimos lo mismo, recordamos lo mismo. Desde el episodio del Filtro, a la casa donde vivía Sendic, a … todo. Tenemos exactamente … tenemos una memoria social y política paralela. Que eso no es menor. Entonces digamos no sé si soy simpático, no sé si soy gracioso y quizás sí hable mucho pero no hable mucho de esto, de la película… o quizás sí… pero no sé.


Ana Katz

– Con ella.


Aldo Garay

– Sí, con ella.


Ana Katz

– Y el equipo … eran pocos, no?


Aldo Garay

– Sí, éramos pocos, que eso también ayuda. Fuimos … cámaras Diego Varela, que yo he trabajado mucho con él, desde “La espera”, Micaela Solé, la productora, Rafael Alvarez, el sonidista, es el equipo de rodaje. Después la edición Federico Larrosa y Daniel Yafalián la música. Federico y Daniel no … bueno, Daniel estuvo en un rodaje y la conocó, pero Federico nunca la vió personalmente. Los equipos chicos también ayudan, te generan marcos como de confianza. Y sí, y hay conflictos, pero ya lo hablé eso no, como que es parte de la relación que hay, conflictos en el rodaje y conflictos extra rodaje, en eso no, en decir, este … bueno, quién tiene el control de este relato, no? Muchas veces había demandas. Quisiera que estuviera esto. El nombre fue una discusión. “El hombre nuevo” … cómo “El hombre nuevo”? Te digo, que nombre te gustaría que tuviera la película. Simplemente, Estefanía. Que no está mal.


Ana Katz

– Es otra onda.


Aldo Garay

– Es otra onda. Podrían haber ido los dos.


Ana Katz

– Claro! (risas)


Aldo Garay

– Después con el nombre … como que aceptó el nombre, ta entendí, ta, sí. Ta bien. Pero esas cosas pasan, y no hay que ocultarlas, y pasan todo el tiempo.


Ana Katz

– Sí, el nombre en este caso me parece un buen ejemplo de algo que intuyo que debe haber pasado varias veces. Y que me imagino que debe tener su zona …  no digo áspera pero …


Aldo Garay

– Si pero … muy pocos lo tildaron de irónico. Que la ironía no es mala, no me parece que sea mala. Está bueno … como que era irónico. En verdad, algo hay. Pero también yo creo que … y lo digo sinceramente, yo creo que no solamente Estefanía, hay un montón de hombres nuevos en muchísimos otros sentidos y aspectos. Que fallaron bajo las premisas de el guevarismo de los setenta, pero que son hombres nuevos en otro sentido, reconvertidos en otras cosas. Y que estoy seguro, o casi seguro, -capaz que es un disparate- que si estuviera el Che en la vuelta estaría contentísimo con estos “hombres nuevos”. Y no quizás con algunos que postulan hoy qué es el “hombre nuevo”.

También sí, he recibido como… pocos comentarios también de que esto es una ofensa a determinada sensibilidad ideológica, política… eso también. Sí bueno, ta , estas cosas pasan, está bien.


Ana Katz

– No podemos hacer nada ahí…


Aldo Garay

– No, nada. (risas)


Ana Katz

– La nuestra, digo, la  nuestra, mejor.


Aldo Garay

– Que además están en todo su derecho. Y mirá que yo entiendo perfectamente a tipos que militaron, que sufrieron un montón de cosas, para generar algo mejor, y que les moleste esto… yo les entiendo perfectamente. Los entiendo y los abrazaría con mucho afecto. O sea, entiendo. Entiendo su derecho a sentirse dolidos. Y a sentirse ofendidos. Como igual entiendo a la familia biológica que no quiso participar, de que esto no les guste, les duela. Pero viste, hay cosas que en algún punto hay que hablarlas…  no sé, en el caso de ella, repara algo. Y esto para ella era un forúnculo muy jodido, viste, que le estaba explotando pus por todos lados y se lo tenía que sacar. Eso genera dolor, genera dolor para ella y dolor para otros. Es molesto? Sí. No les va a gustar? Seguramente que sí. Me van a odiar? Sí. Pero esas con cosas que bueno, sí, uno no puedo ser tan ingenuo, en la medida que hacés estas cosas,

pasan. Y los entiendo en todo su dolor. Yo creo que intentaron hacer lo mejor que pudieron, y no salió. Nos pasa a todos.


Ana Katz

– Interesante.


Aldo Garay

– Sí, yo que sé.


Ana Katz

– Por lo menos en tu visión está el intento.


Aldo Garay

– Claro, es el intento de contar una historia y no de empezar a señalar quiénes fueron, lo que hicieron, y ponerse como en una tribuna moral. Es decir, estos tipos … yo estoy convencido… yo conozco mucha gente que estuvo en Nicaragua, que hicieron todo lo posible, yo a muchísima gente la respeto, pero bueno, hay cosas que salen mal, y si hay algo que sale mal, en lugar de “lo metemos abajo del escenario”, vamos a decir ,”bueno, nos salió mal”. ¿Qué pasó acá? , viste. No sé…

Hablemos de otra cosa…

(risas)


Ana Katz

– Yo estoy re colgada, qué vamos a hacer …


Persona del público 1

– Hola, quisiera saber cómo la conociste vos a Estefanía. ¿Cómo llegaste a ella?


Aldo Garay

– La conocí en el noventa. Hace un montón de años. Vecina de mi  barrio. Yo en el noventa y dos empecé a rodar como mi primer trabajo, un mediometraje en en high ocho, que se llama “Yo, la más tremendo”, que fue el retrato de un grupo de travestis en el barrio Palermo, en las inmediaciones de Maldonado y Yaro. Y ella fue una de las protagonistas … era una historia coral, fueron muchas, y ella fue una. Ya en ese momento tenía como una luz distinta, no? Y este cuento era como bastante surrealista, no? No podías asociar la imagen de una chica travesti de veinte años que hacía siete años había sido maestro popular. Era como muy loco, era como un dramaturgo pasado de rosca que dijo voy a escribir  esto y … haciendo “El hombre nuevo” revisé esos high ocho del registro del noventa y tres y me encontré con algo muy curioso, no, que tiene que ver con esto de la verdad y la mentira en el cine documental. En el primer encuentro que tengo con Estefanía ella me dice que es mejicana. Me dice: “soy mejicana”. ¿Qué estás haciendo acá? – Nada. Soy mejicana, y estoy acá. Y después, en realidad, otra me dice: no, no es mejicana, es nicaragüense. Y al segundo encuentro le digo: pero me dijeron que … y ahí me dice sí, soy nicaragüense. Pero durante un tiempo, yo dije … esta me está descansando, … y ahí me dice “estuve en la revolución sandinista”. Y hubo como un proceso ahí, que en realidad ya en aquel momento tenía como … era una idea muy generalizada, que el documental debía representar la verdad y ser muy purista, o sea, no aceptaba este tipo de contradicciones en alguien que vos intentás que sea un personaje. Hoy, agradezco que me mientan, por ejemplo. Hoy creo que el documental es la plataforma de la fabulación. Pero en aquel momento me parecía como que  … tenía como unas premisas como de Santiago Alvez, el cubano … era más joven. Ya lo dijo Sanguinetti: “ a los veinte somos todos socialistas” … (risas). Y … la conocí ahí, en el noventa y tres, después seguimos en contacto, en el noventa y ocho intenté hacer esto, “El hombre nuevo” se podría llamar otra cosa, porque cuando confirmé la historia me pareció tan impactante que dije bueno, esto tiene que … y grabamos unas cosas, pero quedó inconcluso el proyecto, no se dio … y hace unos años ta … retomarlo para esto. Lo dije creo en la charla eh, hace veinte años o un poco más que la conozco.


Persona del público 2

– Fue muy interesante para mí el testimonio que diste de la conflictividad que había entre los títulos que podía tener la película, bueno por un lado lo que vos proponías como “El hombre nuevo” y por otro lado simplemente “Estefanía”, entonces me parece muy interesante la manera en que se resuelve esto porque si bien por un lado contás, o se cuenta una historia que tiene que ver con todo lo espectacular de la película, del viaje y todo ese contenido histórico increíble, creo que hacia el final lo cotidiano se termina haciendo patente y como que termina como que volcándose más hacia el título que ella propone que es como lo que más impacta y me pregunto que complicación debe haber tenido eso, que tratamiento al momento de terminar el montaje, si lo pensabas a medida que lo ibas rodando o si después te determinó mucho laburo. Gracias.


Aldo Garay

– No te entendí muy bien … el nombre?


Persona del público 2

– Claro, dentro de los dos títulos que podía tener la película, se cuentan cosas distintas. Creo que lo cotidiano parecería ganar más en el caso de que se hubiera llamado simplemente “Estefanía”, pero sin lugar a dudas acá lo cotidiano es lo que forma a la protagonista, que al final es lo que termina de cerrar. Todo lo que pasó pasó, y es lo que vive día a día.


Aldo Garay

– Y la pregunta es …


Persona del público 2

– Qué implicancia tuvo eso al momento del montaje …


Aldo Garay

– Ah, ninguna. En función del nombre no se fueron como … poniendo determinadas situaciones o escenas. El nombre fue como una discusión ya bastante terminada la película. De hecho se rodó siendo “El hombre nuevo”. Se quería contar “El hombre nuevo”. Que también tiene cosas de … podría llamarse “Simplemente Estefanía”. Generó discusiones, pero no a nivel del trabajo del montaje o de las estrategias del relato en función de los nombres. Eso no.


Persona del público 3

– Hola, bueno, yo trabajo también con el audiovisual, particularmente hace un año hicimos un trabajo un poco biográfico si se quiere referente a la institucionalidad, a lo que implica la institucionalidad en los derechos de las personas transegeneristas especialmente en adolescentes trans y creo que uno de los problemas en que nos encontramos cuando íbamos a poner la narrativa e intentar contar la historia era no  ponerse de ningún lado, y creo que de la peli lo que más me gustó, lo que más me tocó es que creo que lo que presentas ahí es una cosa que nosotros intentamos hacer que tal vez nos salió muy bien, que lo nombramos como una sociología visual. Sí, como intentar poner más en la imagen, como funciona y en relación con qué ella hace pasar esas intensidades emocionales, cierto? Es muy vívida la película, y toca  mucho, yo quería agradecerte, cierto, me gustó mucho, creo que no hay una posición moral, y creo que es una posición muy afirmativa y muy reivindicativa, creo que no hay como la exacerbación de el drama que viven las personas transegenristas pero tampoco lo desmisitificas, tampoco lo pones como algo si se quiere normal, sino que permites que el espectador fluya como por esas relaciones y esos tejidos que ella hace. Me parece muy chévere, muchísimas gracias.


Aldo Garay

– No, gracias. Bueno, ese fue un trabajo bien delicado, no? De como no evitar subrayar algunas cosas que podían ser como eso, profundizar la empatía … es muy fácil eso , musicalizando momentos muy insignificantes ya se logra como generar algo. Una cosa que siempre tuve clara es, que lo dije y capaz no es de agenda de derechos muy correcto es que no quería hacer una película que corriera con el decálogo de agenda de derechos. Me parece que incluso para algunas cosas son negativas. Yo entiendo muy bien el tipo de trabajo que se hace de corte Ong, de corte MIDES, para dar visibilidad, mostrar lo horrible que somos como sistema, cosa que es así, pero creo que esto o lo que pretendo es que sea cine. O sea pararse en un lugar donde en realidad la construcción lo haga el otro, hay puntos, hay zonas que no llegamos y que lo complementa el otro. Que no tiene gracia que de baje todo, es decir bueno el tipo que está haciendo esto piensa esto … yo hay cosas que puedo tener una posición de lo que hablamos  de la película, y otras sinceramente no. Incluso me cuestiono, digamos me hubiese gustado que tuviese más poesía este relato. A veces lo siento como muy áspero. No embellecer la vida, no embellecer esta representación de la vida pero sí generar más poesía, no encontré … no llegué con el talento.


Persona del público 4

– Quiero hacerte un comentario y espero que no lo tomes como algo agresivo. Yo me sentí tocado con el título “El hombre nuevo”. La pregunta concreta es en qué momento tu sentiste que tenés que abrazar a la gente que se pueda sentir molesta. Yo creo que el título “El hombre nuevo” más que irónico es provocador. Que un niño que a los siete años cumple labores de maestro alfabetizador termine de cuidacoches o en situación de calle es muy duro. Seguramente tuviste tiempo para cambiar ese nombre de la película, pero preferiste dejarlo. Si no te resulta incómodo  me gustaría que explicaras eso, porque yo sería uno de los tantos que se siente incómodo con eso. Y no digo que faltás el respeto, pero me parece que provocás en extremo. Ese es el comentario si tu querés explicarlo, no?


Aldo Garay

–Creo que ya lo dije, me parece que Estefanía fue uno de los tantos proyectos de una construcción nueva, de un modelo de hombre nuevo, de humanidad nueva, y  que desde el punto de vista de las premisas en la lógica de los setenta, en su caso no funcionó. Pero sin embargo ella, con sus recursos y herramientas construyó su vida hoy y que eso la reivindica como un hombre nuevo. No tengo más nada que decirte, insisto, sé que hay mucha gente que se pueda sentir ofendida, agraviada, y sinceramente lo siento. Y sí, sabés qué, hay algo que tiene el cine, algo, una cuota pequeña, que es provocar.


Persona del público 5

– No sé si siguiendo con el tema de lo que decía el señor y lo que decía y lo que decía Ana, bueno primero que nada felicitarte por el trabajo y me interesó mucho lo que planteabas de la idea del retrato, no? Y lo vinculo así naturalmente como el trabajo de pintura, por ejemplo, y me vino la idea de por ejemplo el trabajo de Lucian Freud, las Meninas de Velázquez, fue determinado el encargo  era un retrato de qué y cómo él utilizó determinadas estrategias para contar lo que él quería contar y creo que también tenía que ver con el nombre, en este caso, es una decisión tuya, que sos el pintor digamos, sos el que decide, o sea , más allá de ser la historia de Estefanía, es tu película. O sea es tu construcción y en eso que vos decías me llevó veinte años hablar de eso, también, por ejemplo en el caso de Lucian Freud por ejemplo que él trabaja sobre retratos desnudos, el recién a los setenta … o sea tuvo un proceso muy largo para poder pintarse a sí mismo, no? O sea pintaba a los demás, pero tuvo una dificultad de cómo se pintaba desnudo a sí mismo, recién creo que a los setenta y algo de años tuvo la fuerza para poder hacerlo, sintió que podía desnudarse y pintarse a sí mismo. Y en esto que vos contás, de eso de ese paralelismo también, creo que de alguna forma hay una relación contigo, más allá de que obviamente las historias son distintas, pero estás contando vos tu peli, estás haciendo vos tu retrato de ese hombre, de esa situación de los setenta, desde el punto de vista ideológico a mí … yo la conocí a ella, yo formo parte de un grupo de derechos humanos que funciona ahí donde trabajaban los padres biológicos de ella, y estábamos en una reunión yo no la conocía, y ella llegó en una situación que  … bueno vos que habrás trabajado mucho con ella bastante como …  no sé si es la palabra correcta pero como desencajada digamos, yo no la conocía y estaba como … y me quedé super impactada cuando me contaron la historia de quién era, cómo la habían traído, quizás uno tiene determinados ideales políticos, no, y como no puede entender, nosotros lo hablábamos con Maga en el corte como uno puede entender o comprender estas diferencias, la lucha por el bienestar, por todo, uno que se considera de izquierda o no se qué, hacés la guerrilla pero que tu hija, o sea que tu hijo tenga esa realidad.

Y no … me fui al carajo. Me interesó mucho ese trabajo que en realidad es como tu decisión.


Aldo Garay

– Lucian Freud lo admiro muchísimo, me encanta … no tiene nada que ver con esto pero (risas) , no Velázquez no tanto pero Freud me encanta, la carne, la carne ya vieja …


Persona del público 5

– No, una cosa que quería decir que lo curioso es que yo sí creo que tiene poética, que para vos también pero para mí es una película poética “El hombre nuevo” y pienso que en mí juega el concepto de el hombre nuevo como el hombre nuevo es una mujer. En mí como el juego, como la frase se me completa así, que no digo tampoco que es la idea tuya … la libertad, eso , el juego que rodea las películas y que me parece que además hace, en mi caso resuena como una especie de efecto, como un reverso no, como una idea desde lo femenino estamos realmente muy habituadas y habituados a leer desde la mente de un hombre, es un ejercicio muy normal para vivir en una ciudad, para leer un libro, para mirar una pintura, no estamos tan habituados a mirar desde una mujer, entonces algo de la idea de que un “hombre nuevo” es una mujer a mí me parece que es una idea que puede ser interesante, y por otro lado, para seguir con los pintores, leí justo el otro día que Picasso decía que los artistas deberían crear imágenes inaceptables para ayudar a comprender que vivimos en un mundo raro, y me parece que había algo de eso que es interesante, digamos la misión para mí muchas veces del cine justamente es marcar lo que está fuera de lugar y no por ahí  lo que se acomoda más a algo que nos calma o nos alivia, no sé.


Persona del público 6

– Bueno yo no te voy a felicitar porque no soy quién para felicitarte pero sí agradecerte porque me encantó la película y creo que hacía mucho tiempo que no empatizaba tanto con un personaje.


Aldo Garay

– Gracias.


Persona del público 6

- Creo que tiene mucha poesía y tenía curiosidad por saber si en esta idea central que vos tomaste, su vida emocional y su reencuentro con la familia tuviste algún guión o te planteaste algún guión primario aunque fuera y si lo pudiste después conservar o cambió mucho.


Aldo Garay

–No estrictamente un guión, sino como una escaleta, o líneas de acciones, pero apuntes sueltos, y muchas cosas se fueron marcando en el devenir de las situaciones, no? Hay una forma de trabajo que me ha sido más o menos efectiva, pero eso depende según las personas, es como poner un listado de encuentros y de pequeñas situaciones o momentos que puedan como justamente despertar ese lado emocional. Emocional no en el sentido dramático, sino de que despierte cosas a ese personaje en construcción que lo haga o ir al pasado, o pensar, o hacerle explotar el imaginario … o sea sacarlo de la cotidianeidad pura y dura y que pueda tener capacidad de volar en algo, no? Cosas muy sencillas, el deseo, los gustos, muchas veces desde lo banal se llegan a cosas muy interesantes. Pero en definitiva el guión terminó siendo la película, o sea, la última línea del guión es el último plano. O sea se fue construyendo primero en el rodaje y luego en la edición.


Persona del público 7

– Qué tal, hola. Yo quería preguntarte, en uno de los últimos planos, cuando ella le hace como la declaración a su madre, o sea de que la acepte, ella está fuera de cuadro, o sea tapada por la pared, quería saber en qué se basó esa decisión, si fue una decisión del rodaje o si fue uno de los efectos del azar.


Aldo Garay

– Sí… interesante. Primero fue una decisión totalmente estética… estaba … y volviendo al fetiche de las plataformas. Se veía un diálogo, a través de una puerta, y le quedaba el pie todo el tiempo y la madre, ahí. No pensábamos nunca que en esa conversación se iba a resolver todo, o iba a ser gran parte del nudo dramático … está todo bien con esto pero yo no me voy a sacar las tetas, no voy a aceptar esto … y bueno, esas cosas son así, eso se grabó, pero es irrepetible. A ella no se le ve la cara, y también nos preguntamos: bueno, pasaron setenta y pico de minutos, la vimos siempre a ella, corte sobre ella, no necesitás ver la cara. En todo caso sí necesitaba la cara de la madre que no dice nada, o sea que … “bueno sí, ajá”, eso puede ser más potente que lo otro, pero de todas formas la cara no estaba, eso se perdió, y son esas cosas que ganás y perdés. Quizás el plano entero, ella entera hubiese sido lo mejor, pero el encuadre estaba lindo y no se sabía lo que iba a pasar. Se hablaba mucho antes, yo me acuerdo que hubo un corte que hablé con ella, no me acuerdo concretamente que le dije y salió eso. Pero salió, a veces son esas cosas que lográs y a veces cortás y perdés muchas cosas.


Persona del público 7

– Bueno, no te voy a hacer una pregunta, te voy a decir … bueno primero agradecerte la película, es una película como tu dijiste se abre para muchísimos lados y para lados muy complicados y que nos afectan mucho a los que hemos vivido estos años entonces a mí me pareció que cuando vos dijiste que un crítico o alguien te dijo que la película estaba como contenida … y vos sabés que yo cuando dijiste eso sentí que yo estaba de acuerdo con ese juicio, que yo no he visto muchas películas tuyas, más bien pocas pero encontré eso, como que estabas para … como lo que yo te he visto en otras películas como que estabas más agarrado, no? Entiendo que con todos los temas que te metiste y por lo menos largaste una puntita no es para menos … tuviste el coraje de acercarte. Y tuviste el coraje de largar esas preguntas. No creo que vos mismo esperes dar respuestas … vos mentiste acá en algunas cosas … eso seguro.


Aldo Garay

– Miento, sí. Eso seguro.


Persona del público 7

– Vos largaste las preguntas y eso, a esta altura de la vida que estamos creo que eso ya es muy importante. Y es para sentirse muy satisfecho si uno pudo largar una pregunta más o menos como la gente. Las respuestas bueno … yo que sé. No se quién. Y bueno otro comentario que te quería hacer que me encanta en la película cómo ella camina y cómo tantas veces la vemos caminar. Aparte de ver sus zapatitos que bueno, esa es la femineidad, el zapato de la mujer … tá. Pero bueno, como la vemos caminar. Y ese empuje, esa forma de caminar que tiene ella y me parece que la seguiste muchísimo en la caminata. Y me encantó eso.


Aldo Garay

– Es muy atractiva … es muy atractivo el seguir. En realidad el seguir a cualquiera es muy atractivo pero sobre todo con Estefanía es tan creativa que pude sacar cosas de cualquier lado. Un cruce con un árbol ya se pone a hablar, y bueno, ella habla con todo el mundo, no? Y eso se muy inteligente … la segunda caminata en Managua cuando estamos llegando a su casa materna, solamente ella lo ve … un graffiti de esos que están super borrados, fíjate … “Solo el pueblo salva al pueblo”. Y lo ve, y lo lee, y ella agrega: “vestigios del pasado”. Y está , o sea … eh!


Persona del público 7

– Bueno, muchas gracias.


Aldo Garay

–Gracias


Moderadora.

– Bueno, un aplauso grande.


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