Enrique Buchichio sobre Una novia errante

“Pocas veces el cine argentino o latinoamericano había transmitido con semejante convicción y lucidez ese estado posterior al desamor y al abandono. Me interesa conversar con Ana sobre el proceso de trabajo que derivó en esta película, en su doble condición de directora y actriz, y sobre los puntos de contacto que puede tener "Una novia errante" (su segundo largometraje) con sus otras películas.”

ENRIQUE BUCHICHIO PROGRAMA UNA NOVIA ERRANTE
CHARLA

Moderador

Bueno, bienvenidos nuevamente, vamos a invitar a pasar a Ana, la directora de la película, y a Enrique Buchichio, el director que eligió la película, que va a charlar primero con Ana, y después vamos a abrir a preguntas del público.


Enrique Buchichio

– Bueno, buenas noches a todos.


Ana Katz

– Buenas noches.


Enrique Buchichio

– Buenas noches a Ana, y muchas gracias a los organizadores del ciclo por invitarme a charlar con Ana y sobre todo permitirme rever la película, estuvo muy bueno reverla después de algunos años y confirmar las cosas que me gustaron de la película y descubrir otras, que también está bueno. En un primer visionado siempre hay cosas que se pierden y volver a verla con el paso de algunos años está bueno. Y por supuesto yo tengo acá algunas preguntas, como buen guionista una suerte de guión que no se si…


Ana Katz

– Siento que estoy viniendo a un examen que no estudié. Tengo una sensación que… no la ví, recién, pero vamos, vamos, debería acordarme, dale.


Enrique Buchichio

– Yo sí. Tengo una serie de apuntes acá que seguramente no agotan todo lo que se puede hablar de la película y para eso seguramente la gente nos va a ayudar mucho pero me gustaría que ahora que la repasé, no me acordaba por ejemplo – es algo que no tiene nada que ver con el proceso de la película pero me parece que por algo está ahí, no me acordaba de la dedicatoria a Roberto Bolaño, querés contar un poquito qué pasaba en ese momento con Roberto Bolaño y porqué está allí?


Ana Katz

– Qué bueno, justo esa la sé. Bueno, desde ese momento… creo que unos años atrás, dos años antes de empezar con el guión de la película descubrí los libros de Bolaño, el primer libro que leí fue Estrella Distante, y a partir de ese libro fui intentando leer todo lo que me encontraba en el camino de él y fue como una transformación vital la que me generó la lectura de Bolaño, que continúa, de hecho anteayer estaba en casa y mi pareja  me preguntó una cosa, Daniel,  no sé qué necesitaba y fui a buscar a Bolaño a ver si había alguna frase sobre eso y encontré. Me parece un autor que todavía no tiene la dimensión que va a crecer y crecer porque… es muy extraño, lo que yo intenté… hablaba del coraje en la dedicatoria. Y realmente me impacta algo de como él… la sensación es que él se entrega a los días, y a la mirada, y a la percepción y a los otros con una valentía de no saber lo que va a suceder y estar ahí, y además ponerle mucho a ese estar ahí. Pasa… la sensación es como si fuese un día en el que despertás, no sabés que vas a hacer y decidís entregarte al no saber qué hacer en vez de solucionarlo con algo, como una cosa muy impactante, y había algo de lo que queríamos lograr con Inés Bortagaray, co- guionista, que está acá también que tenía que ver con eso, con el estar, con el vacío de llegar a algo que uno no suponía y a partir de eso, bueno, vivir. Pero que tiene esa cosa, no?, como de abismo. Esa sensación de… y ahora? Un poco por ese lado viene.


Enrique Buchichio

– Antes de pasar a la parte propiamente del proceso de hacer la película y un poco lo que la inspiró, repasando un poco el texto que me pidieron los organizadores del ciclo que escribiera justificando de alguna manera mi elección, yo creo que lo confirmé ahora volviéndola a ver, no?, creo que la película logra muy fácilmente mostrarnos justamente ese estado de desnorteo que sigue al abandono o a esa sensación de abandono que claramente se va confirmando de a poco… me gustaría preguntarte que fue lo que disparó un poco la idea de abordar ese estado puntual que es básicamente sobre lo que gira la película, no? De dónde surge, si fue una idea tuya que luego le propusiste a Inés y surgió entre las dos.


Ana Katz

– Yo creo que había dos disparadores. Por un lado una sensación casi infantil, de cuando no te vienen a buscar al cumpleaños y quedás ahí, ves lo que hace la familia del cumpleañero, y te ofrecen algo, y… “no, está bien, gracias…”, y como que de golpe aparecés en un escenario que no te correspondía, como una sensación un poco onírica, pesadillesca, pero que también abre la oportunidad de lo nuevo, que siempre me parece que tiene como un atractivo muy especial, y este abandono, en este caso, aparecía muy ligado a algo muy femenino que es eso, como dejar a la mujer como bajo la supuesta protección de un hombre que contiene que después se transformó en un tema que me interesa un montón, esta cosa inclusive de los cuentos infantiles, y por eso también me interesa y me asombra tanto Alicia, y lo vuelvo a leer, esta cosa de… al final va a aparecer, alguno va a aparecer, un príncipe, alguien por dios que venga a poner orden en este quilombo porque sino… esto que vos decís, se desnortea. Entonces la pregunta, sí… apareció una frase con Inés que era la mujer que parece un monstruo, era la mujer que queda ahí sin esa guía. Me acuerdo una chica que yo conocía que tenía un marido que después fue ex marido, bastante infumable, y yo siempre escuchaba que le decía… pero dos o tres veces se lo oí a él mismo decirle: “déjame que te guíe”, y me parecía muy gracioso, y que a veces algo de eso uno reproduce sin querer, hay cierto dibujo de eso, y de golpe, volvés a la idea, lo ves el dibujo, un poco más de lejos y decís pero  no esto esto es ilógico, esto responde a, como siempre, un legado, una  noción cultural pero no tiene un sustento lógico. Empezamos a través de una idea muy conjunta, yo creo, primero con la idea de trabajar con una autora más, que en mails, ida y vuelta nos fuimos dando cuenta que estaba esperando otra cosa y nosotras no, estábamos como yendo detrás de lo mismo, y fue enseguida, fue como una empatía muy fuerte con el personaje de Inés, que un poco la alianza que teníamos… - dónde está Inés, ya que está… ah, está, menos mal…- que era yo actúo y vos ponés el nombre, hagámonos cargo entre las dos de este monstruito y la quisimos mucho al personaje, fue como… enseguida le dimos… es es miedo fantasía que tenés mucho para decir porque tenés mucho miedo que te pase así… muchas veces lo atravesaste, la imaginaste. Muy cerca de lo que podíamos imaginar, creo.


Enrique Buchichio

- Y el proceso en sí de escritura como fue con Inés, más allá de una vez concebida la idea… se repartían escenas, reescribía  cada una escenas que escribía la otra, cómo fue la dinámica?


Ana Katz

- Con Ine tenemos una manera muy fluída de trabajar, muy particular, a veces no queda claro quién hace qué, es como que nos vamos pasando la pelota, y a veces tenemos skypes, que están buenos, entonces nos miramos un rato y pensamos, nos reímos bastante, medio de todo, con cuestiones mas bien domésticas, que pasan por la pantalla, bueno ahora hijos sobre todo, en ese momento no, y hablábamos y nos juntábamos cuando podíamos en viajes, y muchos mails, y los mails eran sí como un juego de “te mando pintado en celeste toda las escenas de Germán” y entonces leía, “te mando pintado en amarillo… ” y una especie de engrudo de colores, pero siempre bailando lo mismo, como con un ánimo muy parecido, y últimamente… esto sí sentí, me vino una imagen cuando hablaba no en relación a esta peli sino a “Mi amiga del parque”, la sensación de que a veces con Inés jugamos a ser dos damas que tiran piedras, eso a veces siento, como tímidamente nos divierte meternos en zonas medio así como caldeadas, femeninas y ahí nos cebamos, me parece. Así que está bueno. Yo creo que está muy bueno.


Enrique Buchichio

- Claro que sí. Una cosa que me gusta mucho de la película es el comienzo, fue una decisión consciente eso? Desde la etapa de concepción, o de escritura del guión de que arrancara ya con el drama de alguna manera puesto sobre la mesa, es decir esa escena en la que vemos que claramente hay una crisis de pareja o en algún momento se trabajó la idea de que se generase esa escena desde un comienzo.


Ana Katz

– Sí, esa escena es fundante. Y estuvo desde el principio. Creo que es la escena temida y más visitada además, es como esa cruel normalidad, esos momentos donde uno dice “todas las parejas tendrán momentos así, o será que esto es un desastre?” Esa sensación, esa duda de si es una pesadilla o es lo normal, queríamos como buscar eso, por eso todas las frases de ellos en la pelea eran… viste que ella dice “vos pensás que una pareja son dos personas que están una al lado de otra” y yo creo que no están diciendo nada y la calla, y no quiere escuchar, digamos no están debatiendo sobre algo, no hay nada que resolver, es como un estado, a mí me gusta cuando las personas tienen algo animal, y me parece que tienen como una cosa como… sí, era el inicio. Sin  eso era imposible.


Enrique Buchichio

– Y da la sensación viendo la escena que se trabajó antes, no? o sea el link de la película fuera ese pero me imagino que entre Daniel y vos hubo una escena previa en el rodaje.


Ana Katz

– Miles de peleas…


Enrique Buchichio

– En el rodaje me refiero, digo yo esa escena se genera desde un inicio o justamente largaron el juego a partir de ese momento que vemos en la pantalla?


Ana Katz

– No, estaba escrito tal cual.


Enrique Buchichio

– No hubo necesidad de recrear una escena que disparase esa, digamos.


Ana Katz

– No. Lo que pasa que la actuación en cine yo creo que tiene ese atractivo. Que en general en la vida se te pide mayor continuidad de mayor lógica de acción, lo lindo, me parece del cine es como esa cosa que vale arrancar… y yo por lo menos como actriz lo disfruto mucho, esa sensación de que no tenés que buscar muy lejos para llegar a ese estado, son estados de chispa, yo creo. Los que arman y desarman ese tipo de situación por lo cual no es una escena que teníamos que llegar como actores, y creo que a los dos nos divierte especialmente esas escenas, porque te piden como un estado de inconsciencia, de no ver al otro, era divertido, a mí me divertía mucho hacer eso, sí.


Enrique Buchichio

– Lo otro que es muy divertido, y que me parece que le aporta mucho al tono de la película es que permanentemente hay salidas del dramatismo, del exceso dramático en el que se puede convertir cada situación. Por ejemplo en esa primera escena claramente la luz roja, el laser, fue también encontrar una decisión que el tono de la película a través de esa situación dramática que vive la protagonista pero que al mismo tiempo se corta con pequeños escapes como ese, se me ocurre también el reclamo de la tarifa en el locutorio, en fin, situaciones que también hablan mucho del carácter del personaje obviamente, no?


Ana Katz

– Creo que eso es más bien un tono del que no me ocupo adrede, digamos no es parte de la construcción, el humor no es una parte ideada, con estrategia muy clara. Por eso creo que muchas veces en los trabajos que hago hay funciones donde hay muchas risas, o no se ríe nadie, muy variable, porque creo que es más como una emoción que fluctúa y tiene mucho que ver con la gente, con quien mira, y con el momento en el que mirás. Así me siento yo en general, cuando atravieso las situaciones. Me cuesta un poco no ver una parte como… tomarme todo en serio sin ver una parte que me genere un poco de gracia, o que relativizo, o también al revés, en una situación graciosa, o supuestamente clara, o jocosa, también veo como una arista, y es una manera me parece de regularme, o de acercarme, o de bancar, como puedo ir bancando las cosas. Entonces aparece también en esto, sino lo siento, a veces, pero no en trabajos de otros, en lo que a mí me toca, lo siento un poco a veces forzado. De todas maneras a medida que voy creciendo, a veces voy descubriendo, que a veces eso también puede ser miedo, o pudor, entonces a veces digo si me voy a escapar – porque soy un poco escapista- entonces digo, si me voy a escapar, porqué sería. Para ver si no será que quiero zafarle a una escena que en verdad estaría bueno llevar hasta el final. Como se puede … pero es un tema, que me siento muy identificada.


Enrique Buchichio

- Otra de las cosas que me llama la atención de la película, sin ese planteo la película sería claramente otra, pero esto de exponer la situación de la pareja, la crisis de la pareja al principio de la película y después la situación del personaje como sin pudor, a diferencia a algo que se ve mucho sobre todo en el cine latinoamericano, el tema de la contención, de la sutileza dramática, mas allá del tratamiento ligeramente  humorístico voluntario o involuntario, claramente hay una decisión de dejar expuesto la carnalidad del personaje y ponerla a interactuar frente a los personajes, no?

Querés contar algo en relación a eso?


Ana Katz

– Yo en general quiero mucho a los personajes. Me cuesta mucho no defenderlos, y también los quiero porque siento que ellos se están exponiendo, entonces lo que siento es que ellos quieren esconderse pero la cámara los ve, no que ellos quieren mostrar, por ejemplo había una idea de puesta de cámara que era tratar de llegar a la cara… a mí cara, a la cara de Inés cuando ella está sola, pero cuando ella está con gente como intentar evitar la cara, como más de atrás o de costado, había surgido de una frase que a mí me gusta, una frase japonesa que dice que un buen amigo es el que baja la mirada para dejar que el amigo pueda mentir tranquilo. Hay un poco algo de eso, no? Uno va regulando un poco que cosas querés mirar y afrontar desde la mirada y en cuáles dejar que pase, y me parece que en lo femenino hay algo muy fuerte en relación a eso, como que el momento o la expresión femenina es muy temida en general, es algo muy aterrador. Yo creo que esto es sumamente rico para trabajar en arte. Mi ejemplo… siempre el mismo ejemplo porque me impacta en las fiestas, los casamientos cuando se pone a bailar enfáticamente una señora, aterra a la gente, y un señor dicen “qué capo, está ahí… “ pero esto no es de feminista, hay muchas veces donde veo que la… no la expresión, no la cuestión más por ahí de discurso, o profesional, sino cuando una mujer se pone expresiva siempre hay algo de eso que es “bueno tranquila señora, quiere un vaso de agua”, como… adónde vamos a llegar con esto?. Yo no sé si se llegaría  muy lejos realmente, me da la sensación a veces que es más como algo que… es para investigarlo, hay como un fantasma, como que… te necesitamos calma. Pero no sé si lo contrario de calma es… tan loca. En realidad es… entonces me parece que es lo que a ella le pasa. Tampoco está tan… dentro de todo no hace cosas tan graves, como pienso que podría hacer… pero bueno, está ahí, sola. Ya quedarse me parece una valentía admirable… no sé… la estoy defendiendo.


Enrique Buchichio

– Justamente lo de la huída, es otra cosa que me llama la atención, o sea quiere que… el novio, termina huyendo de situaciones que no desea, no? Claramente con el personaje de Germán, por ejemplo.


Ana Katz

– Sí, me divierte eso. Sí, cuando alguien no sabe que hacer y se va, me divierte. Hace poco un amigo me contó eso, de una cita, y que en un momento no sabía de que hablar y dijo que iba al baño y se fué, (risas)… me pareció genial, porque realmente como que no podía creer… le dije si en serio me decía eso y me dijo que sí, que sí. Que hizo eso, que después le mandó un mensaje, y por supuesto no respondió la mujer, no? Pero sí, esa cosa de no sé que decir, me voy. Como un proceso no hecho, y se corta, algo así.


Enrique Buchichio

– Si uno se quiere poner analítico, pensando un poco en tus cuatro películas, hay claramente como una evolución, bueno  no sé si una evolución, un recorrido temático por la familia como núcleo, el caso de “El juego de la silla”, la pareja, o en este caso la soledad después de la pareja y bueno claramente en el caso de “Mi amiga del parque” la maternidad y sus miedos. Me interesa particularmente el tema de la familia como aparece acá en “La novia errante”, que de alguna manera son como el rescate, se me ocurre a mí, juegan un poco el rol de venir a rescatarla a Inés, era un poco la idea, de que esa aparición final del padre y de Tati fueran como un regreso a la realidad?


Ana Katz

– Sí, no son muy reales no, pero son una especie de base, es una base la familia. A veces se necesita esa base, pero no sé si es una base que te tranquiliza, o que te reordena, de eso no estoy tan segura pero seguro que es de donde venís, eso que hace que supongas al principio que vos… como que al principio pensás que el mundo es como es en tu casa, y de golpe de a poco pensás que nada que ver. Hay algo de eso en ese final, yo no sé, no sabíamos como rescatar a Inés de ahí, se podría haber quedado a vivir… lo que pasa es que uno hace las películas en momentos de uno, entonces yo no sé si hoy… la verdad no sé, igual  menos mal, porque no sé si estaba bueno vivir en Mar de las Pampas. Con esa cosa de rama seca que tiene los balnearios… no sé, es gustos. Pero sí, es verdad que la familia aparece en una especie de salvataje medio quebradizo pero salvataje, sí.


Enrique Buchichio

- Antes de hablar del proceso de hacer la película propiamente dicho, no puedo evitar preguntarte como alguien involucrado con la formación audiovisual en este momento… vos te formaste en la Universidad del Cine. Muy brevemente si querés contarnos que recordás de esa etapa, que sentís que dejó, para vos como realizadora esa etapa de formación.


Ana Katz

– Bueno sí, en la Universidad de Cine y en paralelo siempre estudiando teatro, que para mí fue muy importante porque de adolescente siempre tuve muchas de las obras que estaban en la escuela en el secundario, estaba metida en clases de teatro, casi todos los días de la semana, entonces fueron como las dos cosas muy importantes para mí. Estuvo buenísimo… a mí me tocaron años del inicio de la Universidad de Cine donde había gente de distintas edades mezclada- yo no era cinéfila cuando entré no había visto nada y me ponía películas a las siete de la mañana como para tratar de recuperar tiempo perdido, me daba mucha vergüenza porque había mucha gente muy cinéfila, muy formada, muy inteligente y yo no entendía ni que había cortes, se volvió muy pasional todo, todos esos años de hacer cortos, videos, pruebas, charlas… la verdad es que mi recuerdo de la Universidad de Cine es muy intenso, muy lindo. Creo que hay algo que es lo que a mí más me gusta que es el momento de ir a una sala y mirar una película, que fue lo que más me insidió, que me parece que durante esos años hay algo que dura y que sigue, que desde chica, que es como la felicidad y el alivio que me da cuando en la semana una noche me voy a una sala, apagan las luces y empieza una película es algo que me parece lógico que haya elegido eso porque me genera una felicidad muy especial, mucho descanso también.


Enrique Buchichio

– Como es esto de actuar y dirigir una película en la que estás en cada escena prácticamente? Como ejercés la dirección cuando estás también – me imagino – pendiente de lo que estás haciendo vos?


Ana Katz

- Me dan  muchos nervios, en ese momento me dieron más nervios que después, también porque me parece que uno en las primeras películas está más atento a no defraudar, o no defraudarse, yo quiero hacer películas, mas que ahora, está bueno  no estar en eso de que se sufre un poco con esa sensación de tener que hacer algo bien, pero tenía muchas ganas de actuarlo yo porque sentía que también estaba muy unida al relato y que podía… que me daba ganas de llevar la voz de ella. Y de estar cerca de ella. Que más que estar cerca de ella que actuarla. Bueno me gusta mucho actuar, por supuesto tenía que ver… bueno si no fuese actriz no creo que me gustaría actuar… suena una obviedad pero podría no serlo, podría ser que me gusta igual… pero creo que hay una mezcla en mi caso, que realmente actuar me gusta muchísimo entonces… y actuar en esta película una vez que tomé la decisión fue una tarea muy compartida igual, porque tenía el equipo de filmación… era un equipo muy comprometido y muy fuerte y gente muy talentosa, tenía un compañero actor que me ayudaba a mí, al director de fotografía, a Inés Bortagaray también en continuidad, a mi hermano, a los actores que también eran muy cercanos, la sensación que me da siempre es como la de un equipo creador, más que tan diferenciado en actores, directores, técnicos… como un equipo… por lo menos la gente que más me gusta para trabajar y admiro tienen medio una cosa que trasciende de su rubro digamos, entonces lo mío tampoco llamaba tanto la atención. Tal vez desde afuera es más raro que como se ve en el grupo.


Enrique Buchichio

- Es un grupo además que se repite, por lo menos alguno de ellos reaparece


Ana Katz

- Algunos sí, cuando se puede sí, y bueno son años, entonces uno está filmando otra cosa, y no podés… pero sí, mucha gente sí y es un placer, a veces es como una manera de estar juntos también, como por ejemplo yo hace poco edité una cosa con el montajista, con Andrés Tambornino que es con quien suelo trabajar y me dijo sí, venite así nos vemos… a veces trabajar es una manera de estar juntos, eso está buenísimo, es algo de amigos.


Enrique Buchichio

– Da la sensación de que era un equipo reducido o no? Eso corresponde al presupuesto, a una decisión artística…


Ana Katz

– Es una realidad. Cada vez lo reduciría más al equipo, es como que se depersonaliza mucho una película en la medida que crece, pero por supuesto es clarísimo, depende de qué película… pero para este tipo de películas hay algo que está buenísimo que es cuando no sabés que está pasando pero la calqueta la agarró el asistente de producción y el que hacía sonido se fue a decirle algo al actor y todo se vuelve como… se desarma y yo creo que ahí aparecen como vetas que yo empiezo a seguir, que me parece que son momentos que está bueno como estar atento, como que el desacomode es… da la oportunidad de una verdad, que es la que hay que ir a cazar, antes que desaparezca. Y los equipos chicos yo creo que ayudan a eso.


Enrique Buchichio

– Hubo una particularidad, una dificultad en particular al hacer la película?


Ana Katz

– Yo creo que cada película… pienso que esta no va a ser tan difícil y siempre es muy difícil. No sé vos que pensás… para mí siempre es como… pero esto es imposible, y después se logra y se va terminando, pero la verdad que… fácil? Sí, miles de dificultades me parece. Igual fue muy fluído. Artísticamente fue muy fluído. Pero el montaje… sí, siempre se pelea….


Enrique Buchichio

– Pero fue una película que se pudo hacer cuando sentías que tenías ganas y que estaba pronta para hacerla o recorrió búsqueda de financiamento….


Ana Katz

– Bueno, siempre dos años después de lo que querrías y sí, siempre son tres, cuatro, cinco años…. Pero ya no me importa tanto. Me amigué con eso de los tiempos. Hago cosas en el medio, teatro… es más, ahora cuando me quieren apurar, que es una cuestión de años también igual, es como que me preocupa… no quiero. Porque me parece que uno aprovecha para ir pensando las cosas, pensando, dudando, volviendo a empezar, caen cosas, en el medio también modifica muchas cosas muy esenciales, cambia, y eso es fuerte, bueno si la hacía en tal momento era con otro actor, o con… y sí, hay algo de eso, que decanta una película,  me parece.


Persona del público 1

– Me refiero a la escena, en que alguna chica, alguien te arrima a un bebito, y tú te quedás mirando la escena que se representa detrás de una jaula o algo así?


Ana Katz

– Con qué se come decís? (risas)


Persona del público 1

– Bueno, no, porqué aparece, cuál es el contenido, yo alguna… algo le quise meter para interpretarlo.


Ana Katz

– Yo un poco igual… a mí  me gusta esa escena, es verdad, hay escenas que uno se tiene que dar el permiso de seguir un poquito la línea de tu propio inconsciente aunque no las tengas tan… porque viste que ahora hay una cosa con eso no, con películas con tanto tiempo de desarrollo, con tanto speech, con tantas fundaciones que lo que  no te preguntó un amigo te lo preguntó un jurado holandés y lo que no tu mamá, todo termina teniendo como una especie de asidero conceptual. Yo entiendo de esa escena que hay algo de ella justamente como espectadora, ella sale una noche, está perdida, va a ver un espectáculo de otros, y sostiene un niño de otros, que también podría tener algo de una proyección de ella hacia algún lugar, que por ahora evidentemente no es, pero hay como proyecciones, y lo que ve es un muñeco, un títere de una titritera, enjaulado que pide libertad digamos, que busca una especie de libertad, que trata de salir de la jaula, en una puesta de ese lugar, de esa marioneta… no sé, me cuesta decir es eso, porque sería mentira y sería medio chanta. Pero le encuentro algo de eso, de esa escena de cuando uno en medio de una situación vital te toca ir y ver, como un paréntesis donde aparecen… bueno, el cine, te toca ir y ver y con esa película seguís tu vida. Pero tuviste ahí como un paréntesis de ficción que en algún lugar te rebota. Yo lo entiendo un poco así.


Persona del público 2

– Gracias. Me pareció increíble en cierta manera que es como que transitás por varias pesadillas encadenadas, no? Y cada vez que esperás que se va a resolver, o por momentos te lleva al hartazgo de no poder soportar más la voz del personaje pero al mismo tiempo te sentís atrapado por la historia y ver como se resuelve, pero cuando parece que se va a resolver de alguna manera pasa algo completamente desopilante, como por ejemplo en el momento que llega Sonia a la casa es increíble, es como… no lo entiende el personaje, no lo entendés vos, y… no sé.


Ana Katz

– El personaje de Sonia?


Persona del público 2

- No, Inés queda mirando como que no entiende nada, de lo que está pasando ahí, y se vuelve a enterar cuando ve que llega la familia…


Ana Katz

– A mí me gusta mucho esa escena. Cuando te quedás de más… cuando estás de más, y pasa eso. Cuando no sabés como cortar, por ahí no cortás y te quedás de más, que no sé si no es peor que cortar antes, el de más está muy cerquita de lo obsceno y ellos son muy lindos actores, Savater es una muy particular…


Persona del público 2

– Buenas noches… me llama mucho la atención el uso del color amarillo en el personaje, y en un momento cuando ella está con la recepcionista ella le pregunta qué significa o algo así, no recuerdo bien… y ella hace alusión a lo perdurable. Vos tenés alguna explicación para esto?


Ana Katz

– Sí. Primero que la filmé antes de la existencia del PRO, eso es algo como esencial, jamás con lo que amo el amarillo, jamás de los jamases hubiese metido un amarillo así… por suerte es previa. Porque varias veces dije… guau, después que se robaron el amarillo me quedó ahí flotando en la película. Sí, a mí me importan mucho los colores, tengo para decirte eso, a mí los colores me importan, paso mucho tiempo con el tema de los colores y con los nombres. Tengo como dos pequeñas obsesiones ahí. Y los colores me importan… leo, veo, pinturas, mucho, me gusta mucho. El amarillo es un color muy particular, que tiene muchas lecturas, y es un color además que tiene muchas interpretaciones diversas, es particular por eso, porque hay otros colores de lectura más homogénea, que el amarillo. Y para el momento que vivía ese personaje, creo que es un color vibrante, está bien, que está bueno que le toque a ella. No es contemplativo el amarillo. Yo creo. Lo elegimos con la directora de arte que es una capa y que hizo también por ejemplo la marioneta, construyó ella la arquería que no existía, era un bosque vacío, y una de las cosas que hicimos juntas fue esas pequeñas decisiones de amarillo.


Persona del público 2

– La marioneta es masculino, el muñeco es un muñeco. Y la que está dirigiendo ese muñeco es un femenino. Tenés alguna interpretación de esto?


Ana Katz

– Ahí me mataste… (risas) en esa sí, si tiro una que sé, miento…


Persona del público 2

- Me llama la atención que el masculino esté dentro de una jaula y de alguna forma está dirigido por un femenino y en algún momento ese masculino como que pugna por cierta libertad o vaya a saber qué, hasta que realmente él puede salir de la jaula, digamos, este masculino que está gobernado por un femenino. En este sentido….


Ana Katz

– Puede ser. Yo no me niego a nada. Yo en eso no digo “no quise” ,o “quise”, no sé si diría que es un “masculino”, ese títere, pero puede ser, lo tengo en casa, vos sabés que aterra a mis hijos, es una cosa que varias veces intenté como amigarlo, ponerlo arriba de un estante… pero qué, era horrible al final este muñeco… no sé que decirte.


Persona del público 2

- Tiene como una horripilancia, a mí particularmente me generó mucho miedo, ese masculino ahí como “waaaa”, dirigido por esa mujer, de alguna forma…


Ana Katz

– Erika Rivas es…


Persona del público 2

- De alguna forma veo que hay como un tema con el masculino y el femenino…


Ana Katz

– Sí, hay un tema seguro. Pero ahí no sé si yo eh, ahí me parece que entramos todos juntos…


Persona del público 2

– Sí entramos todos en eso. Entonces como la lectura que hago es que cuando empieza la escena, digamos al principio la disputa es entre un masculino y un femenino, no?


Ana Katz

– Sí….


Persona del público 2

- Otra vez repetimos la figura…


Ana Katz

- Vos sabés que no… Mirá, ahí creo que puedo derivar en otra cosa… no, yo creo que vos sabés que creo que el tema de ella, - y para defenderlo a él – no es con él, sino que es con ella. Hay algo que ella no puede oír, por lo que hay algo que claramente a él no lo está oyendo. O sea me parece que en verdad es un tema más personal de ella, no sé si está tan enamorada. Creo que en todo caso surge la pregunta… esto es amor o no? No lo sé eh, pero  me parece que no es tanto con él. Es una situación de pareja la película, me parece.


Persona del público 2

– Hola Ana. Quería volver un poco a lo que han hablado al principio, el tema de la primera escena, creo que en esta primera escena ya está toda la película, el personaje de Daniel es el personaje de Daniel, ella ya está claramente ubicada donde está, en esa especie de empecinamiento doloroso del que trata de salir y casi…  naif. Y vuelve, no? Y esa manito que viene de afuera, y ella sale… y esa situación de intentar salir, de tener una oportunidad de contención o de salida, de ese empecinamiento, se vuelve a dar en la película, tiene muchas oportunidades dramáticas de salir… el alcohol, el agua, la salida, la playa, el candidato, y sin embargo el personaje siempre está ahí, vuelve a ese lugar, y en el final en realidad solo se esboza esa salida… en algún momento ustedes se plantearon que hubiera una salida antes? Yo pensando en “Mi amiga del parque”, el personaje tiene más claramente oportunidades y una trayectoria hacia la salida. Y en este caso el personaje está siempre en ese lugar. Hubo en algún momento una escena donde eso aflorara, saliera hacia afuera?


Ana Katz

– Bueno, igual quiero decir que para mí hace cosas ella… no? Inés, - Inés Bortagaray -  que decís? Porque se anima, va a una fiesta, que muchas no se animarían, se queda en ese hotel, sola, que muchas al día siguiente se tomarían un ómnibus y volverían, pero no es fácil tampoco. Yo creo que ella está pensando como hacer con esto, en medio de que lo vive intenta cosas pero no resuelve… pero para mí estamos viendo el momento donde está aprendiendo a bailar con algo… no la ves bailando ya la coreografía, pero la ves aprendiendo a bailar con algo, que es un montón yo creo. Porque los mismos ejercicios de pequeños pasos que da son muy importantes. Son de mucho aprendizaje yo creo, tal vez soy poco exigente pero para mí son un montón. No, nunca nos fuimos más allá del rancho con eso, nunca llegamos mucho más… porque éramos un montón, me parece, para las dos, no? Sí, me corroboran acá que era un montón.


Persona del público 3

– Buenas noches, yo soy del Centro Cultural Urbano, quería volver a los títeres, porque yo soy artista, y entre los doce talleres que tengo todo… tengo los títeres. Y quería hacer una aclaración. La tallerista, es una mujer dos, una de Norteamérica otra de España, y yo trabajo con los títeres. Y quería hacer la aclaración. Que no tiene nada que ver. Que lo hace la mujer, la tallerista. Y yo trabajo con ella, fuimos a Nuevo París, yo hace tres años que estoy haciendo los talleres, y me va recontra bárbaro, y es lo  más maravilloso que hay trabajar con los títeres, y después con los chicos también. Porque a ellos les gusta, todo, y también la magia que va de uno, la expresión, pero es maravilloso también. Yo estaba viendo lo de la jaula… la primera vez con… porque yo trabajo con los títeres de mano y después tuve los del Museo del dragón, Museo del caranval, y son pesados, hay distintos tamaños de títeres…


Ana Katz

– Me gustan los grandes. Los títeres grandes.


Persona del público 3

– Ah, ese grandote… yo trabajé el duende, pero es pesadísimo, porque yo hice la fanfarria, en Plaza Cagancha, entonces yo tenía que manejar y lo bailaba a la vez, porque es  muy cansador, son muy grandes…


Ana Katz

– Vestido de negro?


Persona del público 3

– No, ya vienen hechos.


Ana Katz

– No, usted decía.


Persona del público 3

– No, yo tenía como una túnica verde con un sombrero, porque es la fiesta del invierno, la fanfarria.


Ana Katz

– Ah, ok.


Persona del público 3

– Entonces después hice todo, yo hago teatro, cine, filmación, de todo, clases de talleres, y ya voy a cumplir sesenta y ocho años. Era todo por ahora sí.


Ana Katz

– Muchas gracias.


Enrique Buchichio

– Una pregunta que me quedó colgada y que te tengo que hacer evidentemente es si hubo cierta improvisación o trabajaste con lo que escribieron y no se movieron mucho de ahí.


Ana Katz

– No, no hubo improvisación. Tal vez algún momentito, pero no.


Enrique Buchichio

– Es algo en general, que mantenés en tus películas?


Ana Katz

– No, el guión llega fuerte al rodaje. Lo que pasa es que a veces encontrás otra cosa durante el rodaje o no encontrás… a través de la escena entonces ahí sí empiezo a tratar de romper porque no la estoy viendo… pero en general, cuando trabajamos el guión, llego con palabras a las que les tengo mucho cariño. Y las siento muy importantes. Entonces no me da ganas de perderlas. Tal vez sí un pasaje, una  transición, pero me daría mucha pena en muchos casos perderme de ese tiempo donde uno busca a esas pequeñas frases que dicen tantas cosas y que algunas veces un actor puede encontrar algo muy interesante improvisando y a veces no, puede aparecer esa vitalidad esa cosa más despierta de la improvisación en relación a la actuación pero no lo que dice, que es por ahí fresco pero no contiene eso que trabajamos entonces trato como de ir encontrando dentro de esas dos lógicas algo que sostenga igual ese texto.


Enrique Buchichio

– Fantástico. Aparte de agradecerte Ana,


Ana Katz

– Y yo a vos


Enrique Buchichio

- por otro minuto agradecerle a la gente de Plano Americano por la invitación.


Ana Katz

– Aprovecho para agradecer mucho al grupo de Plano Americano me parece muy lo más y ojalá que sigan por cincuenta años más, está buenísimo, juntarse y pensar un rato y mirar películas y no es tan normal últimamente, así que felicitaciones. Gracias


Enrique Buchichio

– Gracias a todos.



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