Pablo Stoll sobre Dos disparos

Unos días después de terminar filmar 25 Watts vi “Silvia Prieto”, la segunda película de Martín Rejtman y me voló la cabeza. Había algo tan extraño y a la vez tan cercano que la hacían entrañable.

Después de la  proyección,  un señor pasó  y le dijo a Rejtman : “!Cómo vas a hacer una película argentina sin tango!” Entonces, me  di cuenta de que no estábamos solos con nuestra peliculita, que tampoco tenía tango. El trabajo de Martín Rejtman, sus libros y sus películas, me sorprende cada vez y me hacen sentir más acompañado en un mundo de películas cada vez más chotas.

Espero que ustedes también se encuentren en ese mundo de realismo irreal”.


PABLO STOLL PROGRAMA DOS DISPAROS
CHARLA

Pablo Stoll

– Hola, buenas noches, gracias por estar acá. Tengo unas preguntas antotadas. Gracias Martín por venir, la idea del ciclo es compartir las películas que a uno le gustan, y tener una charla con una persona que es un colega y que uno lo admira un poco, que es mi caso. En general cuando me gusta una película, de las películas que me gustan, hay dos tipos, básicamente. Las que me gustan porque me hubiera gustado haberlas hecho, o sea que me gustan desde ese lugar, y otras que son las que nunca se me hubiera ocurrido hacer, que salen de un lugar que es completamente ajeno a mí, y con tus películas generalmente me pasa la segunda opción, son películas que me encantan y es algo como que está ahí y se me escapa, de alguna manera y la pregunta que se me ocurre es… cómo se te ocurrió hacer esta película?


Martín Rejtman

- Esta película en particular?


Pablo Stoll

– Sí, esta película en particular porque me parece que más allá de que yo vi casi todas tus películas, o sea tus películas oficiales, largometrajes de ficción más clásico las vi todas, esta tiene algo como de refinamiento de todas las anteriores, noto desde mi posición de espectador una cierta evolución hacia determinado lugar esta me parece que tiene todos los elementos de todas las anteriories pero super refinados a un grado de maestría.


Martín Rejtman

- Bueno, no sé… gracias.(risas). En realidad creo que esta película no podía existir si no hubieran existido las anteriores, es cierto y mi primer idea cuando pensé en hacer una nueva película reflexioné un poco sobre lo que había hecho y era consciente de que mi primer película, “Rapado”, era sobre post adolescentes, chicos entre dieciocho y veinte, y que “Silvia Prieto” era sobre gente llegando a los treinta y “Los guantes mágicos” era gente llegando a los cuarenta, y dije no quiero hacer una película sobre gente de cincuenta, ni de sesenta ni de setenta, entonces decidí mezclar las generaciones. Entonces la idea de la película era mezclar las generaciones, se mezclaron las ideas un poco de todas las películas, creo, y se multiplicaron las historias, entonces hay más historias que en las películas anteriores y hay como una especie de impulso regresivo que estaba incipiente en “Silvia Prieto” en una secuencia de “Silvia Prieto” pero no en las otras películas, creo. Hay una secuencia de “Silvia Prieto” donde queda una muñequita tirada en la calle y hay una adolescente que pasa y la recoge y la lleva a su casa y después va a un recital, de un grupo que es “El otro yo”, y tiene el espíritu de lo que para mi como que es el último tercio de “Dos disparos” que es cuando la película va en otra dirección siguiendo a Susana, y  no la historia de Mariano ya, aparecen nuevos personajes, nuevas historias, y en un momento nos encontramos en el medio de la playa con un tipo tomando sol, me acuerdo cuando filmé esa escena… qué hacemos acá?, o sea que hacemos nosotros filmando esto y que tiene que ver con lo otro de la película? Cómo llegamos a este lugar? Y me gusta esa idea, de llegar a un lugar inesperado en las películas. Entonces es un poco ese impulso…


Pablo Stoll

– Yo justo antes de ver la película, un tiempo antes, había leído tu último libro que se llama “Tres cuentos”, que lo único real respecto al título es que son tres, pero que en realidad no son cuentos, son como unas cosas, son como pequeñas nouvelles, cuentos largos, que tienen como mucho de esto, de la digresión, como que empiezan  en un lugar y terminan en otro y se van a otro, nunca sabés bien cómo van a seguir, cuál es la relación entre esa etapa de tu literatura y esta película?


Martín Rejtman

– Creo que tiene mucho que ver, justamente esto que decís, no? O sea lo de los tres cuentos, yo le puse “Tres cuentos” al libro y para mí son tres cuentos porque van en un libro los tres juntos y porque de algún  modo me propuse no escribir una novela, creo que lo que voy a escribir siempre son cuentos, cada vez más largos a lo mejor pero no me gustaría nunca llamarlos novela, no sé porque, porque a lo mejor el lugar de la novela para mí son las películas, y prefiero guardarme el lugar de algo más chico para la literatura. Es eso. Y sí, efectivamente los cuentos tienen algo parecido a la película en este sentido, o el primero de los tres cuentos, la primera parte sigue a un personaje, y en la segunda se sigue a otro personaje, que se cruzó con el primero en un momento pero que después prácticamente ya no se ven, no sé, son cuentos … bueno el del medio, “Diana Goldstein”, es el más redondo en ese sentido …


Pablo Stoll

– Más “Silvia Prieto”.


Martín Rejtman

– Claro, y el último, “El diablo”, sí es mpas complejo, en mi forma de construír las historias eso es una forma un poco ortodoxa, no pienso la historia y después escribo las escenas que corresponden a determinados momentos de esa historia, una escaleta, previa y después la lleno sino que voy escribiendo las escenas y esas escenas me van de algún modo llevando a construír una historia. Eso es lo que se nota en la película y creo que cada vez confío más en eso en un punto, no tanto en cerrar una historia sino en eso de dejarse llevar un poco.


Pablo Stoll

- Hay algo interesante ahí, que es como… la película  para mí tiene  como una liviandad increíble, en el sentido no liviandad por lo  liviano de los temas sino liviano de cómo va llevando de un lado hacia otro lo historia al espectador, como los personajes van yendo, van transitando, haciendo acciones y yendo como de un lado hacia otro de una manera super grácil, le diría orgánica pero es una palabra media peor… y me parece que eso implica como una libertad increíble, lo que me transmite a mí es como una libertad narrar… francamente envidiable, desde alguien que hace películas. Y sobre todo, al respecto de alguien que escribe guiones, los guiones suelen ser algo que viene como a anclar muchas veces las cosas como a la realidad, más allá de que se usen para la producción, y me parece… como anclar también a la cabeza, no? esta escena viene así, después pasa esto, pasa esto, puede haber una digresión pero la digresión después me va a llevar a esto, y la digresión quiere decir tal cosa, que hay como una estructura que a mí  me parece… me es muy difícil zafar, y sabiendo que vos trabajás mucho el guión, o sea escribís y además trabajás el guión, la película no es una película improvisada, tenés el guión muy trabajado, me resulta muy interesante esa relación entre la libertad que lográs usando un guión, escribís viendo todo eso. No es una pregunta esto, es un comentario. Porque vos estudiaste cine, en algún momento de tu vida, por ahí  leí que habías hecho un curso de guión con Aída Bortnik…


Martín Rejtman

– Sí, y que fue muy productivo, de hecho de las mejores experiencias pedagógicas que tuve en cine ese curso, porque era super práctico, y había que trabajar mucho, escribir constantemente, para cada semana había que traer un ejercicio nuevo, pero si es cierto que yo agarro un manual de escritura de guión y digo… uy, estoy haciendo todo mal… no sé , me hablan de cuando tiene que aparecer el segundo plot point , ese tipo de cosas, alumnos porque a veces doy talleres, yo ni sé de lo que me están hablando, porque no trabajo de esa manera digamos, no trabajo con las fórmulas, creo que el cine se divide hoy entre la gente que trabaja con fórmulas y la gente que no trabaja con fórmulas, esa gente pueden ser fórmulas comerciales o fórmulas artísticas entre comillas, películas festivaleras, películas comerciales que estén en las multisalas,

Me parece que hay gente que trabaja en otra dirección, somos muchos también, y me gustaría incluirme en ese grupo, que no suscribe a fórmulas y que trata de hacer el cine lo más libre posible.


Pablo Stoll

– Amén (risas). Viendo la película por segunda vez y pensando un poco en el tema de los cuentos anteriores, me pareció que había un costado muy lúdico, casi como el de “elija su propio personaje”, como si fuera una cosa en la cual la película está abierta al espectador en que vos podés entrar por el personaje que quieras, en el momento que quieras, y podés como elegir tu historia preferida, o sea como tu personaje preferido dentro de los que se van abriendo y contrariamente a algunas películas “corales”, más formulaicas, digamos de la fórmula en lo coral, que también tiene una fórmula en esta no siento la necesidad ni de cerrar cosas, como espectador, veo lo que está pasando en ese momento, me gusta, si sigue un rato más bien y si no sigue me voy con el otro, como contento… más allá de que después pueda elegir quién me gusta más. O sea, para mí, quién es el personaje principal de la película, capaz que no es el mismo que es para vos, o para la gente. Pensando en eso, en los personajes, en la elección de los personajes, la pregunta vendría a ser cómo elegís los personajes para crearlos, de dónde los sacás, qué es lo que te interesa de ellos, o sea cómo los construís, si son pedacitos de gente que conocés, cosas que ves …


Martín Rejtman

– Sí, algunos personajes son pedacitos de gente que conozco, algunos personajes tienen cosas mías, por ejemplo el personaje de Mariano, tiene algo de mí, cuando tenía la edad de Mariano formé parte de un cuarteto de flautas dulces.


Pablo Stoll

– Es algo inexplicable si no fuera por ese lado…


Martín Rejtman

– Sí, tengo la experiencia, conozco, tocan alguna de las músicas que tocaba, lo que toca Lucía, la chica que viene a dar la prueba, la sonata de Haendel es una sonata que yo tocaba también, estudiaba música y dejé la músicaen un momento porque hice el servicio militar en la banda de música de la Prefectura tocando la flauta, y cuando terminé con el servicio militar terminé con la música también. Dije bueno, ya está. Así que eso viene de ahí por ejemplo, no sé, en esta película hay miles de cosas que tienen que ver con situaciones o con objetos que estuvieron cerca, por ejemplo el revólver en una caja de cartón estaba en una quinta que tenía mi abuelo, en un placard arriba, cada tanto yo iba y lo miraba pero jamás lo agarré ni me disparé, la situación de cortar el césped y pasarle por encima al cable, eso me pasó a mí también, yo no sé, son situaciones que usás como excusa para empezar a construír una historia, cosas que te pasan y decís ok, esto puede enganchar en algún lado. Esas son las pequeñas cosas que me sirven para armar las escenas y una escena y después otra escena y otra escena.


Pablo Stoll

– En esta película puntualmente, de donde partiste? Te acordás que es lo primero que se te ocurrió como para arrancar?


Martín Rejtman

– Bueno la primera idea era esto de mezclar generaciones, y después el personaje de Ezequiel por ejemplo viene ya del guión de los Guantes Mágicos que quedó completamente afuera, era un personaje que vivía en el mismo edificio que el personaje de Vicentico y que en un momento le compraba el auto. Eso nunca quedó en ese guión y ese personaje me gustaba y lo seguí y lo incorporé a este guión. Y esta anécdota inicial de un chico que se pega dos tiros y sobrevive, bueno, un día me señalaron a alguien y me dicen que este chico se pegó dos disparos y acá está. Y eso me pegó un poco y al mismo tiempo, otras de las ideas que tenía con esta película, como siempre tengo la impresión de que no se me toma demasiado en serio, porque hago películas que tienen humor, y que se acercan un poco a la comedia, mi intención era hacer una película completamente árida, seca, mucho más artística, hasta por ahí más formulaica que lo que me gusta hacer, tenía como la idea de hacer algo muy….


Pablo Stoll

– Te salió re mal eso.


Martín Rejtman

– Sí, dije voy a poner esta escena al principio, y con esto nunca voy a poder hacer una comedia, nunca voy a poder tener humor en la película y bueno, le encontré la vuelta como para que sí haya… o sea me divierte escribir esas escenas, me da placer y así fue como armé el guión.


Pablo Stoll

– Algo al respecto de la construcción de tu universo. Que yo en el textito que escribí para la muestra traté de escribir como realidad irreal, o algo asi. Hay algo como de… que las películas son como muy realistas en un sentido, o sea no podrían ser de otra manera, en ese sentido me parecen muy  realistas, pero a la vez tienen como una pátina de extrañeza…


Martín Rejtman

– Yo creo que son muy realistas porque la cámara está por lo general fija y lo que está pasando del otro lado de la cámara es lo que está sucediendo, actores actuando, personajes viviendo ahí o no, lo que sea, pero eso de que la cámara está ahí, registrando algo me parece que inevitablemente le da un grado de realismo aunque lo que estés viendo delante pueda tener un cierto tinte de absurdo, pero el realismo está presente en ese sentido, en ese lugar.


Pablo Stoll

–Claro, vos te definirías como realista?


Martín Rejtman

– Yo creo que sí, o sea sí y no, no me importa mucho, me gusta pensar que sí un poco…


Pablo Stoll

– En el sentido como de que… viste que algo es realista, tiene que tener como cierta fidelidad, con la realidad, o sea como una realidad que todos compartimos, no con la tuya, entonces al respecto de eso hay como alguna intención de fiel con esa otra…


Martín Rejtman

– Ser fiel a la realidad? No, no creo que el cine pueda ser fiel a la realidad nunca. Me parece que eso es un engaño y es como una tontería, pensar que el cine refleja la realidad, y lo que vemos en la pantalla refleja la realidad, realismo de otro lugar, de la idea del registro, en ese sentido sí, el cine nunca puede escapar a registrar la realidad que está pasando delante de la cámara pero con eso construís una ficción siempre, digamos el documental más objetivo en el momento que ponés la cámara en un lugar ya olvídate de la realidad, olvídate de ser fiel a esa realidad, estás siempre segmentandola, después la vas a unir con otro plano, vas a darle una intención a esa unión, es como una obviedad lo que estoy diciendo pero…


Pablo Stoll

– Pero es super importante decirlo dos por tres porque se suele olvidar. Hay una cosa que hacés mucho que es filmar en autos. A mí me problematiza mucho filmar en autos…


Martín Rejtman

– A mí también. Es difícil, es complicado, y de hecho después de filmar “Los guantes mágicos” que transcurren… gran parte de la película transcurre arriba de un auto me había jurado no volver a filmar arriba de un auto… así como también me había jurado no volver a trabajar con animales, y bueno….


Pablo Stoll

- Sí, suele pasar. Para mí hay algo como… capaz es una pelotudez, posiblemente lo sea, como una especie de relación muy estrecha entre filmar en autos y el realismo. Pensando como en muchísimas películas que vimos y que nos gustan, en las cuales los autos no son autos, son un pedazo de un auto y se ve que atrás pasan una proyección y los tipos van haciendo así, y decís … están en un auto, punto. Eso es un auto. Es un auto de cine pero es un auto, y como yo estoy adentro de esta película y esto es verosímil es un auto y se persiguen, todo, hay películas que… y de repente a alguien se le ocurrió que lo que estaba bueno era filmar un auto de verdad… y ahí como que se fue todo a la mierda, de alguna manera, para mí, o sea, y de alguna manera por ese afán realista como que se complicó muchísimo el rodaje, se encareció muchísimo pero además…


Martín Rejtman

– Además en estas ciudades, no? Montevideo, Buenos Aires, que tienen muchos baches, bueno hay un chiste muy lindo en la película que vimos ayer, con el cd que salta no? Es lo que te pasa cuando filmás adentro de un auto, los baches, y los semáforos, los coches que pasan, el ruido que hay, el sonido directo está más difícil de hacer…


Pablo Stoll

– Es un realismo insoportable, yo no quiero ese realismo en una película, yo quiero que sea en un estudio, filmado como es todo pero con una pantalla… la pregunta es como más pelotuda: es … te parece que con esa supuesta intención de realismo se pierde como cierta ingenuidad, o inocencia en el espectador y en el cine en general?


Martín Rejtman

– Estás hablando del cambio del cine de estudio al cine …


Pablo Stoll

–Claro como desde empezar a construír el cine desde la realidad en serio, o sea poner la cámara arriba  de un auto y que sea un auto de verdad, que se mueve y que en el fondo la ciudad sea una ciudad en serio y no sea una proyección, o sea la convención de que es un auto…


Martín Rejtman

– Igual hay películas que crean ese universo más de convención y todavía se usan autos en estudio con proyecciones, se hace todavía, después si uno… lo quiere hacer … lo que pasa es que es un poco impostado, hoy, hacerlo, en el momento del cine de los estudios era la norma, era lo que se hacía…


Pablo Stoll

– Vos nunca lo hiciste así, siempre lo hiciste con autos reales?


Martín Rejtman

– Acá hay una escena que la hicimos en un garage. Porque era muy complicado filmar en la playa …


Pablo Stoll

– Por eso preguntaba. Está buenísimo, no sé si lo noté, y da como una cosa linda, como una búsqueda que tiene que ver con eso, como sacar un poquito a la realidad de la realidad…


Martín Rejtman

– Sí, como que lo aceptamos, sí.


Pablo Stoll

– Yo nunca lo pude hacer. Puta madre (risas)


Martín Rejtman

– Todavía tenés mucho tiempo…


Pablo Stoll

– Ojalá, si. Pero son esas cosas que los productores dicen… te parece? Otra pregunta en ese plan es… viste que en el cine latinoamericano contemporáneo cualquier película que tenga la cámara fija por mucho rato se le llama minimalista. Y leyendo cosas sobre vos, y reseñas,  había una palabra que aparecía mucho, de hecho incluso en los libros. Y creo que nunca vi una película en la que pasaran cosas como pasan en esta, es un catálogo de cosas que pasan, y de personajes que van creando acciones y que se van construyendo y que no va terminando nunca, entonces, como te sentís respecto a ese “minimalista”…


Martín Rejtman

– Incluso yo a veces leo comentarios que dicen “la película no empieza nunca”. Cuando empieza una película en realidad? Sería esa la pregunta, no? Qué es lo que tiene que empezar? Porque cuando me dicen minimalista me parece raro, que justamente es exactamente como decís, pasan tantas cosas que nada más lejos que … a lo mejor mis primeras películas sí eran minimalistas, pero de ahí como que fueron acumulando cada vez más recursos por decirlo de algún modo, y entonces todo eso que al principio parecía minimalista se fue complejizando de algún modo. Yo creo que se le podría llamar minimalismo complejo (risas) o


Pablo Stoll

– Minimalismo barroco.


Martín Rejtman

– Sí, minimalismo barroco, lo que quieras. Pero siempre me pareció rara la idea de hablar de esto como  minimalismo.


Pablo Stoll

– Sí,  es raro… viste que también, la otra posibilidad, o generalmente están como medio pegadas a veces es “minimalismo contemplativo”. Vos contemplás mucho?


Martín Rejtman

- Cuando empecé a hacer cine, cuando hice mi primer corto que es “Doli vuelve a casa”, es como que se me abrió la posibilidad de hacer cine contemplativo, digamos como una posibilidad. Ese era un camino posible y elegí un poco conscientemente no ir por ese camino porque había mucha gente que lo había hecho y lo hacía muy bien y que me encantaba lo que hacía, y me parecía que podía hacer otra cosa también, encontré los diálogos, como que me dí cuenta… al principio me costaba mucho hacer hablar a los personajes, en un momento me di cuenta de  lo podía hacer, me gustaba escribir diálogos y que las personas se hablaran, me gustaba el humor que aparecía ahí, y como que tomé un poco ese camino pero sin renunciar a ciertos recursos del cine contemplativo como la cámara fija, por ejemplo. Es una mezcla a lo mejor, mientras pasan cantidad de cosas delante de la cámara y te hablan muy rápido y hay muchas situaciones, la cámara permanece de algún modo, contemplando eso.


Pablo Stoll

– En estos días en que te exprimimos en charlas, tanto acá arriba como afuera, una de las cosas de las que hablaste fue como de tu presencia en la película, que tenía que ver con el cuadro, y con el movimiento de cámara, y creo que la palabra que usaste ayer hablando con alguien fue “ser discreto”? Porqué elegiste esa discreción, digamos, ese lugar….


Martín Rejtman

– Discreto en la filmar y en mostrar las cosas que muestro, digamos, en la película… o sea, no muestro el disparo. Hay muchas cosas que elijo no mostrar… no muestro a Susana encontrándolo a Mariano en una situación que ni siquiera yo se cuál es, después de haberse disparado. Hay cantidad de cosas que prefiero no mostrar y me gusta concentrarme en otras, creo que una historia se puede contar de miles de maneras diferentes y lo que uno hace como director es elegir qué segmentos muestra, a veces pienso que si viene alguien con tu vida y elige algunos momentos de tu vida te vas a sorprender de la sucesión que se arma, no? Parece que todo viene de la mirada de quién elige qué, y quién elige que mostrar. En ese sentido sí, hay cosas que me gusta mostrar, otras que no, me gusta filmar de una manera discreta también, en ese sentido de no invadir la escena porque sino me siento yo el protagonista de lo que… de la situación y prefiero que el protagonismo lo tenga la película misma, en ese sentido hablo de discreción, no?



Pablo Stoll

– De alguna manera en esta película afinaste eso, a un grado como… que de alguna manera realmente desapareciste, no sé como explicarlo. Viendo todas las películas como fueron desarrollándose, vos llegaste a un nivel en que eso… quedó como perfecto.


Martín Rejtman

– Porque también le dí como menos importancia, a cómo filmar, hoy a la mañana contaba que nunca había hecho ni un storyboard ni un guión técnico, solamente la secuencia inicial, en el guión ya figuraba cómo se iba a filmar, pero todo el resto lo fui decidiendo en el momento, y también con sí con un afán de no sobresalir para nada, de que si había un plano que duraba mucho que no se pensara en ese plano como un plano secuencia sino como un plano que estaba registrando algo, por ahí haberle dado menos importancia a la puesta en escena que en otras películas anteriores…


Pablo Stoll

– Justo en la puesta en escena hay como un refinamiento también, otro tipo de movimientos que, los actores no hacían en otras películas, como salidas de cuadro y entradas de cuadro, como cosas más coreográficas …


Martín Rejtman

– En realidad creo que uno hace lo que puede, filma una escena de la mejor manera que puede, pienso. La mejor manera que puede a veces es la única manera que sabe, porque hay muchas otras maneras que no sabe, que podría hacerlas y no las conoce, no sabe hacerlas, no se anima a hacerlas, en mi caso es eso, es como “ yo puedo filmar de esta manera”, y creo que en cada película me pongo un desafío nuevo, trabajar con un grupo de gente mayor, hay mucha gente en cuadro muchas veces que no había sucedido antes y eso también trae problemas nuevos, no?


Pablo Stoll

– Te aburrís de filmar a veces?


Martín Rejtman

– Yo filmo muy de vez en cuando, no me puedo aburrir. Pero realmente hago tan pocas películas que no podría aburrirme. Me aburro un poco de escribir a veces, o sea, porque me cuesta entrar en clima.


Pablo Stoll

– Pero de escribir literatura o guiones o solo guiones?


Martín Rejtman

– Sobre todo guiones. Me resulta más fácil escribir literatura, escribir guiones  me resulta un poco más complicado, y sí, a veces me aburre un poco.


Pablo Stoll

– Hoy decías una cosa que … cada película… pasa tanto tiempo que es como que tenés que arrancar de cero, a mí me pasa como esa sensación que tenés que reaprender todo de vuelta…


Martín Rejtman

– Sí, además como elijo trabajar, no sé porqué, con equipos diferentes me encuentro siempre como dando examen. Primer día de rodaje es como uy, toda este gente que no conozco, bueno, obviamente a los cabeza de equipo los conozco, pero hay mucha gente que no conozco, mucha gente junta al mismo tiempo esperando que vos digas “esto se hace así”, “se hace asá”, dando instrucciones super precisas y al principio es difícil, es como aprender de nuevo, cada película es como aprender de nuevo y trato de filmar el primer día cosas que tengo muy claras, bueno acá fue un poco la locura porque empezamos filmando la escena de los dos disparos, ese fue el primer día de rodaje.


Pablo Stoll

– Livianito, eh!


Martín Rejtman

– Tuvimos que repetir, porque no nos gustó…



Persona del público 1

– Buenas noches, quería hacerle la pregunta de porqué la repetición de tantos ringtones a lo largo de toda la película sonando, y muchos mensajes.


Martín Rejtman

– Yo no tenía celular hasta el año pasado, cuando filmé la película no tenía celular, entonces es como que no sabía que iba a pasar esto, que iba a haber tanto (risas). No hay un motivo, no hay una razón, no quise hablar sobre el mundo de las telecomunicaciones hoy, de hecho la mayoría de los celulares son viejos también, como que no hay muchos celulares nuevos, salvo el nuevo que se consigue Susana, no hay un motivo realmente. También es para construír una banda sonora, como que no uso música en las películas y como todos los sonidos forman para mí una especie de banda sonora que va en paralelo con la imagen.


Persona del público 2

- Quería preguntar cómo fue el proceso del montaje, si hubo cambio de estructuras, el ritmo, todo eso…


Martín Rejtman

– Hubo algunos cambios, hubo algunas escenas que filmamos que saqué, hubo unos cambios de orden de escenas, por lo general no hago eso, respeto mucho el guión en el rodaje y en el montaje, pero en este caso sí lo hice y creo porque la película era un poco más deforme que mis películas anteriores en el sentido de que hay muchas historias y van para muchos lados diferentes y como me permitía  hacer eso, jugar un poco más, las otras películas que hice… todas las escenas están donde tienen que estar, sí o sí, acá había un poco más de posibilidad de juego, inclusive seguir cambiando cosas en la mezcla de sonido, saqué algún diálogo, fue como modificándose hasta el final final. También digamos en el montaje, aparece la película ahí totalmente, como que cuando filmás filmás escenas y después cuando las ponés todas juntas al principio… no funcionan nunca, no creo que en ninguna película funcione un primer armado, siempre es un problema, hasta que vas refinando y encontrás, ahí aparece una cosa nueva que es el ritmo de la película, es algo que nunca podés prever, bueno yo nunca puedo prever, cuando escribo el guión soy super preciso y sé exactamente lo que quiero filmar, pero el ritmo… me imagino algo que después no es, siempre es diferente. Eso es lo más agradable de todo en un punto. Como que te hace ver la película con otros ojos. Lo que escribiste, y lo que filmaste, al final es otra cosa y está bien, sino para qué escribir y para qué filmar.


Persona del público 3

– Hola… bueno gracias por estar acá… los actores tienen una forma muy particular de expresarse, que es como inexpresiva, o al mí al menos me resulta como inexpresiva, o sin alma, como si leyeran, y como fue dirigirlos, desde el punto de vista de la dirección de los actores.


Martín Rejtman

– Sí, yo no creo que sean inexpresivos, yo lo que creo es que en el cine que estamos acostumbrados a ver, los actores son demasiado expresivos. Entonces por contraste parecen inexpresivos, ese es un poco mi punto de vista, pero es mi punto de vista particular, a mí no me parecen inexpresivos. Trabajo con los actores, trabajo con  muchos ensayos, ensayo mucho los diálogos, los diálogos están muy pensados y muy escritos, y me importa mucho que se respeten, y trato de tener prácticamente todas las escenas ensayadas que tienen diálogo antes de filmar. La forma de expresarse tiene que ver con la musicalidad  que tienen que tener los diálogos que es algo que pienso en el momento de escribirlos.


Pablo Stoll

– Susana Pampín y Fabián Arenillas son actores que se repiten en tus películas, que yo creo que son como los mejores intérpretes de tu estilo, digamos, estás de acuerdo con eso?


Martín Rejtman

– Puede ser, me gusta mucho trabajar con ellos, y siento que interpretan bien… son muy buenos actores, los ves en mis películas, los ves en otras películas o en obras de teatro y son siempre excelentes, pero al mismo tiempo lo que a mí me convence de ellos es que entran en la sintonía de la película muy fácilmente. Que no pasa con todos los actores. En mis películas los actores tienen que tener cierto grado de entrega, como que tienen que entregarse a un mundo, que es el mundo que propone la película… así como los actores, los técnicos, todo el mundo tiene que entregarse a eso, a crear ese mundo particular y que tiene determinadas reglas y seguir en esas reglas, las reglas que tienen que seguir los actores es el texto, para mí, y una vez que el texto está sabido el resto es como una libertad absoluta, digamos, pero el texto es como lo fundamental.


Persona del público 4

– Bueno, que antes has hablado de que a veces se es demasiado expresivo, y estoy de acuerdo contigo, pero he observado que ningún actor en ningún momento sonríe… esto lo haces para que cree un ambiente más de humor?


Martín Rejtman

– Bueno, no creo que… o sea yo creo realmente que para que algo haga gracia es muy importante que los actores no sean conscientes de lo que sucede… va a causar gracia, me parece muy triste cuando ves que un actor se está haciendo el gracioso, es como lo peor que puede pasar en una película donde hay humor, o en una comedia, entonces por ahí sí puede tener que ver con eso.


Persona del público 4

– Es realista que no se sonría en ningún momento…


Martín Rejtman

– Yo creo que sí, que hay alguna sonrisa en algún momento, de acuerdo que en alguna película mía, en “Los guantes mágicos” que el protagonista era Vicentico y el asegura que logró meter una sonrisa en un momento determinado.


Pablo Stoll

–Hay una cosa en la parte de las vacaciones de Susana en que vos todo el tiempo estás como esperando una reacción de ella, viene esta gente y les invade el apartamento y hay un plano de ellas… lo pensaste a propósito, como ese tipo de juego, bueno ahora viene un momento de reacción, y en realidad sigue siendo…


Martín Rejtman

- La reacción es la no reacción… para mí están reaccionando. No reaccionar también es reaccionar. No hay que gritar para reaccionar, me parece que es muy claro eso, no sé… al no reaccionar, es como que estás… en ese momento, Susana, Margarita, con toda la casa invadida, ellas están ahí y claramente están disgustadas, o sea eso es una reacción, lo que no hacen es gritarle a esta gente váyanse. Pero sí no les abren el timbre cuando tocan al final… no se te ocurra abrirles, dice Susana, eso también es una reacción, la película está llena de reacciones, lo que pasa es que las reacciones que estamos acostumbrados en el cine… en la vida uno reacciona mucho menos de lo que se reacciona en el cine, el cine tiene sus propias reglas también, no? El cine no es la realidad, el cine es como también… otra cosa.


Pablo Stoll

– Nosotros con un grupo de amigos transformamos tu nombre en un adjetivo. Hay cosas que te pasan en la vida, entonces cuando yo se lo quiero contar a digo “viste, una situación tipo Retjman”, ah claro, “tal cosa es retjmaniana” y tal película es “media retjman”… muchos directores tienen como un adjetivo… como lo llevás?


Martín Rejtman

– Cómo lo llevan los demás… no es mi problema (risas) o sea , no lo sé, yo  me siento muy identificado con muchas cosas que pasan en mis películas, pero mi vida no tiene nada que ver con la vida de estos personajes. Pero hay muchas cosas que sí me pasaron, o sí, a lo mejor es extrañamiento frente a situaciones en donde uno puede… estar viviendo una situación un poco fea pero estar un poquito afuera, reírse de eso al mismo tiempo, y notar que es extraño  lo que está viviendo, para mí es como una actitud de todos los días porque estoy atento a lo que sucede….


Pablo Stoll

– Vos sos Rejtman, claro.


Martín Rejtman

– (risas) Sí, obviamente. Toda mi vida es así.


Pablo Stoll

– Podemos usarlo entonces? (risas)… bueno, muchas gracias Martín…


Martín Rejtman

– Muchas gracias Pablo.


Pablo Stoll

– Nos vemos el año que viene.


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