José Pedro Charlo sobre El casamiento

“Este documental es el producto de un largo proceso, de un vínculo del autor con la historia y sus personajes. Me interesa profundizar en ese compromiso.”


Aldo Garay (Montevideo, 1969)

En 1995, en el proceso de trabajo de mi primer mediometraje Yo, la mas tremendo, documental que retrata la vida de un grupo de travestis en Montevideo, conocí a la pareja protagonista de esta historia, Julia e Ignacio. Sin guión, motivado por la potencia y singularidad de los personajes rodé durante un año y medio cuatro horas de situaciones cotidianas y entrevistas. El resultado final de esa etapa fue una versión que llamé Mi gringa retrato inconcluso que pese  su estado embrionario llegó a tener exhibición en algunos espacios alternativos. La falta de recursos y el surgimiento de nuevos proyectos hicieron (ohizo) que dejara de grabar la vida de la pareja. Lo que no dejé desde entonces, fue estar en contacto con ellos.




jose pedro charlo programa el casamiento
Charla

PABLO STOLL (presentador)

José Pedro Charlo programó “El Casamiento” de Aldo Garay.

José Pedro justificó su elección de dialogar con esta película de esta manera: “Este documental es el producto de un largo proceso, de un vínculo del autor con la historia y sus personajes. Me interesa profundizar en ese compromiso.”


JOSÉ PEDRO CHARLO (programador)

Cuando pensé en la película pensé en conversar con Aldo algunas cosas que no hemos hablado en una relación que ya es de mucho tiempo, y me parece que la dinámica será un poco esa, de ir peloteando temas.

Yo ubico, cronológicamente, los orígenes de El casamiento, la primera vez que tomé contacto con los protagonistas, en algo que me mostraste por el 96 o 97... era un corte de algo que no sé desde cuándo venía y que me impresionó pero no me interesó como para vincularme mucho más que lo que fue ese primer contacto, pero nunca hablamos de cómo habías arrancado con ese registro que me presentaste en ese momento, la historia de cómo fue todo eso.


ALDO GARAY (director)

Seguramente lo que te mostré fue una primera versión de algo que había quedado inconcluso. Luego de haber macerado ese material llegué a un versión un poco extraña que se llamó Mi gringa y creo que lo que te mostré a ni siquiera tenía nombre.


CHARLO

Era antes sí...


GARAY

...por eso, era una sucesión de situaciones, de entrevistas, cosas que no tenían una lógica narrativa, y centrado básicamente en la potencia de la pareja en ese momento.

Yo los acababa de conocer entonces también estaba sobrepasado emocionalmente, porque lo que me sucedió con Julia Brian y con Ignacio González fue que un primer momento me arrollaron emocionalmente.

Luego de eso tuve muchos procesos, y por un largo período me pasó que intenté entender esa lógica y esa relación para no caer en algunos facilismos o en algunas cosas un poco injustas con esa relación y esas vidas. En lo que fue como el primer corte de lo que se llamó Mi gringa hay algo de eso, hay incomprensión de mi parte. Me llevó tiempo tomar la verdadera dimensión de la historia que ahí se estaba construyendo, que ellos estaban construyendo, no que yo estaba construyendo. Cuando hablo de la historia es la historia de ellos, no la historia que luego se narra o se cuenta en El casamiento, que por suerte se dio años después, una década después, donde evidentemente a mí me agarran en otra situación. Es como en el tango, que entendés realmente la letra cuando pasa determinado tiempo. En ese momento sí, yo creo que te mostré cortes y recortes, claro.

Era muy sensacionalista si se quiere, no tengo pudor en decirlo, porque era una pareja de gente madura, con estas particularidades: ella, un hombre transexual, él, el prototipo de un hombre machista, que se juntan por una necesidad de estar acompañados, los dos marcados por una soledad no biográfica sino celular, una soledad marcada a fuego, una soledad de esas que por más que estés rodeado de gente vas a seguir estando solo. Esos primeros esbozos y copiones apuntaban al impacto, eran sensacionalistas. No tengo pudor en decirlo, yo creo que rayaba un poco eso.

Hoy lo miro desde ese lugar y si alguien me muestra eso catalogaría el material como una búsqueda para intentar impactar, dar mucho golpe de efecto y hasta algún golpe bajo. Por intuición quizás traté de no mostrarlo mucho y, de hecho, cuando logré hacer ese primer corte era muy consciente de que era algo inconcluso. Inconcluso en dos sentidos: inconcluso porque el género documental en sí es una frustración, siempre es algo que va a quedar inconcluso, y en segundo lugar inconcluso porque yo no pude lograr el tono vital de la pareja. Afortunadamente, por intuición cuidé eso. Luego fui tomando consciencia y me entró a dar pudor de lo que estaba ahí planteado, y sucedió algo que me parece que es muy intersante, que en realidad eso que podría llamarse un esbozo de obra o de lo que fuera dio paso a la relación personal. Ese boceto, esa escaleta fílmica quedó de lado y lo que quedó fue una relación humana sin ningún tipo de intención de generar ningún tipo de historia.


CHARLO

¿Pero antes cómo habías llegado? Ubico que tenías un primer interés por Julia.

GARAY

Por Julia, radicalmente por Julia, porque Julia, en ese momento, en la década del 90, estamos hablando 92, 93, cuando hice Yo la más tremendo, Julia era una permanente cita por parte de un grupo importante de travestis: “Julia la operada, Julia la operada.”

Porque claro, era la única que se había operado. Era algo muy removedor y había mucha trivia con relación a eso: “que se va a enloquecer, porque es evidente, porque el que se opera se enloquece, porque cómo va a tener su descarga sexual si se operó”, y toda esa cosa.

Entonces me fue generando una necesidad de conocer a Julia.

Viste cuando te van haciendo cuentos de personas, y sobre todo de determinadas acciones de las personas, porque muchas veces las acciones generan el imaginario, un imaginario impresionante. En primer lugar, alguien que tiene la valentía de cambiar de sexo a comienzos de los 90 en el Uruguay, decís: ¡pah!

Ya las travestis en ese momento estaban muy jugadas, y otra que había dado ese paso, decís: “esta debe ser una cosa” y cuando conocí a Julia era todo lo contrario.

Era una señora de barrio súper integrada que además renegaba de su pasado travesti, no quería tener amigas travestis, quería tener amigas, amigos hombres y amigas mujeres. Ella se consideraba ya en ese momento una mujer. Empaticé con ella de una manera increíble y fue la primera persona que me hizo entender algo que hoy ya lo tengo totalmente incorporado, ella es la gran responsable de haberme limado un montón de prejuicios que todos tenemos. Para mí es una mujer desde la semana que la conocí y me olvidé hasta de la cuestión esta de la transexualidad y demás.

Fue ahí que la conocí y empezó con ella me dice: “no, pero yo tengo un compañero”, que su unión había sido muy reciente en el momento que yo la había conocido, y fui a ver a Ignacio.

Primero era medio reacio, medio chúcaro, pero simpático, lo que se ve siempre.

En ese momento tomaba mucho, mucho. A veces se hacía difícil hablar.

Pero también logramos con el viejo una cosa interesante.

Lo que me pasó básicamente tanto con Julia y con Ignacio es que en realidad son personas que no estaban muy lejos de las personas que yo de niño, de joven, de adolescente, estaba acostumbrado a frecuentar y a vincularme. Nací en Palermo, tengo un tío que es casi igual a Ignacio, así de borracho, digo... tengo tías que perfectamente te dicen y piensan lo mismo que Julia. Entonces no no me costó vincularme para nada.

Entonces con relación a lo que escribiste sobre “el compromiso”, el compromiso es un compromiso con gente que querés, empezás a querer y que trasciende al hecho de hacer una película o no. No sé si iba por ahí tu pregunta.

CHARLO

Iba por ahí, iba por ahí... Me resultó interesante el vínculo, porque me acordé de Yo la más tremendo y el tema de la operación era un tema central...


GARAY

La operación en ese momento era un tema. Creo que ya hoy nadie se lo plantea, es una cuestión totalmente allanda, pero en determinado momento era una cuestión traumática.

CHARLO

Pero entonces ahí asocio el origen de Mi gringa y Yo la más tremendo con una apuesta a una cosa que en ese momento era lo más transgresor.


GARAY

Era lo que estaba más... sí, se le puede llamar transgresor. Era también lo que estaba más por fuera de todo, ¿no?


CHARLO

Sí. Nosotros en ese momento más o menos coincidimos en el tiempo con Bichuchi.( Bichuchi. La Vida de Alfredo Evangelista. 1997. Dir. Aldo Garay) que también iba por ese lado, y trabajamos también en un proyecto que nunca concretamos que fue con el Pelado Roldán [Marcelo “El Pelado” Roldán, conocido en la década de 1990 por haber protagonizado delitos graves siendo menor de edad y por fugarse en reiteradas oportunidades de los establecimientos donde era recluido]...


GARAY

Exacto, que lo fuimos a ver...


CHARLO

Pero de esa propuesta, de esa intención de esa época... Después ¿cómo reformulás la propuesta? ¿Qué vinculo tiene con y cómo evoluciona hacia El casamiento?


GARAY

Digamos que lo medular fue el contacto y la relación que permaneció desde el 96 al 2010, 2011, que repito, fue un vínculo personal, los iba a visitar, me llamaban, me iban a ver, los iba a ver.

Me empecé a preocupar y a saber de ellos independientemente de sus vaivenes. Ignacio se iba, a veces se perdía, no regresaba. Se emborrachaba y no volvía a la casa. La enfermedad de Julia... como todo el mundo, no? Doce años es mucho tiempo y pasan muchas cosas. Incluso pensé: “esto es algo que va a quedar ahí, como un registro de un momento”, hasta que, cosas impensadas, la sociedad civil promueve la cuestión de derechos y qué se yo, y pam pam pam... está la nueva agenda de derechos, la famosa agenda de derechos, y Julia, que tiene una intuición y una lucidez a veces muy excepcional, dice: “bueno, ¿por qué no nos casamos?”, y le dice: “pero nos casamos como mujer y hombre, no como homosexuales, porque yo soy una mujer”, que efectivamente es así, porque ella tiene el cambio identitario, lo tenía hacía años.

La idea del casamiento estaba ahí, y dije: “bueno, puede estar interesante...” hasta que un día efectivamente me llama para que fuera el padrino. Esa llamada fue el momento en que dije: “claro, este es el punto”, tanto de conflicto como de motivación, que empuja una historia, es esto, es el casamiento.

En realidad, más allá del casamiento, de una libreta o de no sé qué, ese hecho era el que confirmaba, el que sellaba todos esos años anteriores, todas las cosas que había visto y que sabía que ellos habían vivido. Fue un acto muy sencillo y que destrabó algo. Si no fuera por eso hoy sería un archivo, un registro, sin demasiada coherencia ni sentido. Esa llamada, esa acción que además la determinan ellos, la deciden ellos, es la que me hace subirme a esa historia ya en otro lugar, como una especie de acompañante, de amigo, de retratista, conteniendo también algunas cosas.

A veces el documental no necesita, o no necesariamente necesita tener la confianza del retratado.

A veces el retratista y el retratado deben tener conflictos para que las cosas salgan más o menos bien. A veces es necesario tener conflictos. Conflictos hay naturalmente siempre, sobre todo cuando le prestás la vida a alguien para que ese otro intente organizar una vida, cosa que es imposible, no hay cosa más absurda que organizar la vida.


CHARLO

Totalmente... para qué te vas a meter en mi vida...


GARAY

...y además quién es uno para organizar la vida cuando no puede organizar ni su propia vida...


CHARLO

Claro...


GARAY

...Es un hecho muy valiente. En este caso confiaban tanto en mí que dejaban que organizara esa vida, que es imposible, pero lo que sí podía organizar era esa pequeña épica desde el momento en que llaman y me dicen que se iban a casar hasta que se casan, o hasta que llegan casi a casarse.

A eso me animaba. Para ir para atrás o para los costados, no, y así fue un poco como se regeneró o se generó esta nueva vuelta a la historia de estos dos personajes. Es interesante volver sobre las cosas, volver sobre las vidas de los demás, quizás me resulta interesante porque soy reiterativo, capaz es algo medio aburridor, pero me gusta jugar con la palabra del retrato y eso de retratar, de retratar, retratar, retratar, retratar de tomar los momentos mágicos, los momentos más relevantes emocionalmente para tratar de retratar y de lograr el punto justo de una mirada, de una acción concreta. En este caso hay muchos gestos y muchas cosas que dicen muchas más palabras que el: “te quiero” o el: “te amo”.

Ese tipo de cosas se logran cuando hay del otro lado una confianza plena y una entrega… no todos los retratados, vos lo sabés bien, lo hacen. Hay miles de negociaciones para hacer en una película documental, que a veces no se muestran, en otras películas se muestran o queda más explícito, y en este caso no. De hecho acá en lo que tuve que trabajar sobre todo es hasta dónde quiero ir, que ese es otro  peligro. Porque cuando del otro lado no encontrás ningun tipo de resistencia y todo les parece bien podés entrar en una zona de riesgo porque a veces es muy bueno que el otro te diga “no, mirá, yo no me voy a...”


CHARLO

¿Y ahí cómo definiste los límites?


GARAY

Y... es complicado…creo que en algunos límites me excedí y después me di cuenta en el montaje, y en otros me daba cuenta antes. No necesariamente quiere decir que los provoques. Siempre provocás por el hecho de que hay una cámara, pero a veces, hay una cuestión que es interesante cuando hay una necesidad de parte del retratado de agradar al retratista, o de interpretarlo.

A veces se creen que querés algo de ellos y que no lo estás diciendo directamente, entonces te brindan situaciones o dicen cosas que en realidad no esperás que digan, pero tratan de agradar y decodifican cosas, decodifican. Entonces dicen: “bueno, ta, debe de querer de que diga que yo sufrí mucho”, entonces insisten: “yo sufrí mucho” y eso puede derivar en algo que en realidad no busco. Trato que en todo caso que se filtre o quede insinuado en alguna cosa en particular, pero no que sea un discurso constante del sufrimiento, sobre todo verbalizado. Entonces hay que tener cuidado en eso, en cómo se articula, cómo se manejan las expectativas que tiene el otro o cómo el otro lee lo que vos querés.

Porque aparte el documental ha estado tan percudido por el reportaje televisivo, por lo que busca la televisión, que hoy todo el mundo sabe de lenguaje, hoy todo el mundo sabe de las cosas que pasan. El documental es el género que más problemas tiene en ese sentido. Hoy caés en un barrio con problemas sociales de violencia y sabés que se te arma a los cinco minutos una representación espontánea con gente que dice: “que acá mataron a uno”, y capaz que vos no estás buscando eso, justamente, querés construir la “leyenda blanca” del barrio pero sin embargo leen que vas a buscar lo rojo, lo sensacionalista y demás.

Eso pasa mucho, el otro interpreta lo que vos querés... no sé, trabajar sobre la pobreza: tematizar. ¿Cómo marcar límites? Les decía directamente: “mirá, no quiero hablar de eso, no me parece, acá la historia es de ustedes, una cosa mucho más cotidiana, más sencilla, no hay que decir las cosas, hay que expresarlas”.

Para eso también ayuda el grado de confianza. Si hay dirección en el documental pasa por ese lado, de decir claramente qué es lo que querés y qué es lo que no querés. A veces las cosas se fugan, a veces por una cuestión de que hay situaciones que te pueden parecer que van las dejas correr y ahí es donde te digo que a veces en el montaje decís :“no, esto es una barbaridad”, y no lo ponés.


Por ejemplo en Mi gringa, que es del año 95, en el corte entero hay situaciones que las miro hoy y me dan un poco de vergüenza y me duele un poco por ellos. Me parece que eso también es parte de un aprendizaje que se da cuando tratás y trabajás con un cine de lo real.

Decís: “bueno, no son actores, se autorrepresentan”, pero a veces se van de mambo en la autorrepresentación y después ellos quedan y vos cortás, y se van y te vas y queda impreso, y queda algo ahí que no los representa cabalmente como son, porque fue un acto de eso, de ellos pensando que tienen que mostrar cosas que creen que al otro, que a este le va gustar.

Eso en Mi gringa lo entendí muy bien, pero lo entendí después, con el tiempo. Todo esto de: “lo que el otro busca” lo entendí ahí. Hay que tener mucho cuidado y mucha fineza en el cómo.

Hoy cuando veo que alguien se expone así, corto. Cuando se va mucho de... corto... no quiero saber más nada.


CHARLO

Hace un tiempo vino un director polaco, que estuvo en el DocMontevideo, Marcel Łoziński, que habló sobre el tema de la ética y decía que una protagonista de una de sus películas, cuando la terminó le dijo: “que la película te quede muy bien, Marcel, y que a mí no me haga mal”.


GARAY

Claro, hay algo de eso. Es una cuestión permanente, permamente. Qué va a pasar con el otro porque en realidad lo que pasa es que ahí entrás en un asunto muy delicado.

No tengo problema de hablarlo, creo que vos tampoco, pero que es la ética en el documental.

No solamente la ética en el documental referida a cómo trates o presentes o dejes parado a un personaje sino de todo lo que tiene que ver con el sistema, de cómo se genera un proyecto documental, de los fondos, de los “laboratorios”, los lab, los talleres de guión y no sé qué y pa pa pa... que después cuando vas a la realidad trabajás con personas reales y que esa gente después son como elementos, como instrumentos narrativos.


CHARLO

Claro... eso tiene que ver con el compromiso, porque me parece que hay, o por lo menos yo percibo así, en el documental actual un poco como la búsqueda del “golpe mágico”...


GARAY

Sí...


CHARLO

...de la mirada, trabajar una mirada que parece como si la mirada del documentalista fuera la mirada de dios...


GARAY

Sí, bueno...


CHARLO

...que busca algo y tuvo la fortuna de que cayera esa mirada pero para mí hay otra cosa, y por eso me interesaba el proceso ese de tantos años, que tiene que ver con un vínculo, un compromiso personal y con la historia.


GARAY

Sí... No creo que necesariamente tengas que ser amigo del que estás retratando. En este caso lo terminé siendo, y a Julia la quiero mucho, pero creo que no es necesario. Lo que sí es cierto es que ahora hay mucho regodeo con la forma, con dónde te estás ubicando con relación al documental, si sos observacional o si te metés, si hacés entrevistas o si no hacés entrevistas. Hay una cosa, una consecuencia de estos tiempos, una consecuencia muy sana que tiene que ver con cómo uno se aproxima a las cosas y que es esto que se dio por llamar el documental observacional, que es más propia de los canales temáticos que observan animales que del acercamiento real de las personas. Depende del tipo de películas que quieras hacer, pero en el caso de esta, de El Casamiento o en la que hice después, El hombre nuevo [dir. Aldo Garay, 2015], si no estás cerca de lo que estás retratando es imposible lograr algo y eso claro que te trae problemas, te trae cuestionamientos.

¿Es válido hacer un documental de una persona que vive en la calle? Y no, no es válido. Después pensás que sí es válido. Válido por lo que intenta hacer el cine documental, que es mostrar realidades que la televisión no llega a mostrar, o no muestra en profundidad. No quiero decir que sean profundas las películas que hago, pero la televisión no llega a tener lecturas o la posibilidad de plantear la diversidad de conflictos.

No es un punto de vista acelerado, no trabajo con puntos de vista objetivos. Eso es patrimonio de la televisión, la objetividad, las dos campanas, todo ese tipo de cosas, entonces claro que genera mucho conflicto el compromiso, sobre todo trabajar con gente pobre.

Me lo pregunto, me lo cuestiono, me cuestiono mi trabajo, me cuestiono el rol del documental, me cuestiono todo lo que tiene que ver con movidas que se hacen en torno al cine documental, a los pitching, laboratorios y ese tipo de cosas porque me parece que hay un asunto esencial que tiene que ver con que la otra parte nunca está presente.

Están presentes los productores, están presentes los auspiciantes, pero nunca están presentes los que hacen las películas documentales que son la gente que los protagoniza. Cada película tiene un vínculo distinto con cada uno de sus personajes, son todos distintos. En el caso de El casamiento, evidentemente creo que la relación con los protagonistas fue algo muy excepcional, no creo que se repita.

Preguntas del público

Persona del Público 1

Muchas gracias. Me gustó muchísimo la película y ahora los comentarios de ustedes... y queríamos saber, ella y yo, porque comentábamos acá, si ellos [Julia e Ignacio, los protagonistas de El casamiento] la vieron antes de que la mostraran al público, si ellos la vieron como película, si se vieron.


GARAY

Ah, sí, sí...


Persona del Público 1

¿Sí?


GARAY

Sí, sí, se vieron... se vieron y se vieron en todas estas etapas, esto que preguntó y recorrió José [Pedro Charlo], se vieron en muchas etapas. Se vieron en el 96 [1996], se vieron en el 2000, luego vieron partes de la última y vieron la última, evidentemente.


Persona del Público 1

¿Corrigieron o cambiaron algo?


GARAY

No.


Persona del Público 1

Les diste tú la posibilidad de hacerlo, de que validen...


GARAY

Sí, sí, que la miraran... sí, que la miraran y que bueno, a ver... que digan lo que quieran, sí... se reconocieron, que reconocerse está más allá de decir “ese soy yo”. Se reconocieron más profundamente. Quizás uno no sabe en qué detalles fue que se reconocieron, pero se reconocieron. Y una cosa interesante es lo que le aporta muchas veces, en el caso de Julia, la reafirmación de su capacidad para integrarse, que luego en una sala la gente la felicite por cómo es. Le pasó en la calle que alguien la vio en TNU y la saludó y la felicitó por todo lo que hizo. Que la feliciten por su épica y su lucha para ella era algo muy emocionante, que le hizo bien y hasta hoy le hace bien, porque a todo enfermero nuevo que conoce le regala una copia [risas].


Persona del Público 2

Sobre el montaje, me da la sensación de que en pos de mostrar la cotidianeidad de la pareja, más allá de si se casaban o no... pero te quería preguntar ¿Por qué decidiste dejar afuera el casamiento? e


GARAY

Mostrar el casamiento sería como llevar esta relación a un estado de normalidad y de lugar común, si se quiere, que traté de evitar. En algún momento creo que lo reflexioné más y ahora me obligué un poco a eso. Porque uno con los discursos de la película se va como perdiendo, pero en ese momento me molestaba mucho ver una fiesta de casamiento, porque en realidad el casamiento es la construcción que hicieron durante todos esos años, no la fiesta. La fiesta, o el hecho de casarse, porque no fue una fiesta, no le encontraba realmente sentido.




Persona del Público 3

A través de la filmación se nota un cambio, una apertura en el hombre, en comunicarse más que a los inicios. ¿Tú notaste eso efectivamente? Eso es lo que he notado, un cambio en el comportamiento del hombre...


GARAY

Sí, bueno, eso tiene que ver un poco con lo que estuvimos hablando de los años de donde se fue madurando una cierta confianza. Creo que también la edad tiene mucho que ver. A mí la vejez me genera una intriga profunda. Creo que la vejez te va como rompiendo muchos filtros y me gustaría llegar...Porque me parece que hay como un grado de libertad mayor a determinada edad donde empezás como a hacer… debería ser todo al revés. El ciclo biológico debería ser al revés: nacer como viejo hay una película... El misterioso caso no sé de qué... [El curioso caso de Benjamin Button, 2008, dir. David Fincher, sobre un cuento de Francis Scott Fitzgerald]. Hay algo de eso...


Persona del Público 4
Al principio de la película está tu voz, que habla del rodaje de Mi gringa, de lo primero que hiciste y afirmás:“salí a filmar sin guión”. Me plantea la pregunta de ¿cuál es el grado de guión que tiene El casamiento?


GARAY

Una vez terminada la película, efectivamente, si transcribís hay un guión. Trabajo de a dos hojas, de a dos o tres hojitas, escritas a mano, por jornada. Voy con eso. Me marco algunas premisas, situaciones que visualizo que pueden funcionar. Una ventaja que tengo es que no hago rodajes veinte días seguidos, porque si hiciera rodajes de veinte días no podría pensar. Entonces hago rodajes de a poco, tres, cuatro días y paro. Me da la capacidad de visionar y en función de lo logrado ir reelaborando eso. Uno puede decir: “es una mentira” porque en realidad hay un guión, lo que pasa es que no es un guión de los convencionales, de los que están engrampados: “escena uno”, y eso. No trabajo así, trabajo con apuntes y voy buscando cosas que vi, que escuché.

En un momento dije: “acá el otro protagonista al que hay que incorporar es el perro... dramáticamente el perro tiene que estar...”, entonces es como un guión disfuncional y funcional a la película.

Mi guión, después de que terminaba la jornada lo tiraba, no quedó el documento del guión. Es un método que José [Pedro Charlo] un poco lo conoce... José es mucho más aplicado [risas]... pero no tengo guión. Terminan las películas y no tengo guión. No me quedó nada.


Persona del Público 4

Cuando trabajaron juntos [en el documental El Círculo. Las vidas de Henry Engler, 2008] ¿manejaron esta misma situación?


GARAY

Había un poco de guión y había algo de no guión. [risas]


CHARLO

Sí, íbamos escribiendo, armando el guión, pero también fue un proceso largo, con una idea que estaba mucho más elaborada desde el principio porque...


GARAY

...había una proyección del personaje...


CHARLO

...nos encontramos con algo que no pensábamos que íbamos a encontrar, que es que teníamos prácticamente resueltos aspectos centrales de la película antes de empezarla, entonces lo que teníamos como preguión, que estaba bastante desarrollado también, tuvo ese golpe de suerte inicial y ahí como que redondeamos la propuesta de guión con la que trabajamos hasta el final. Pero entonces sí., nosotros siempre trabajamos en otras cosas también, en otras películas, y siempre trabajamos con mucha charla, el guión más bien es eso: si fuera grabado estaría mucho más desarrollado.


GARAY

Esto del no guión, o del apunte se ata un poco con el vínculo, porque parece un poco absurdo caerle a Julia y a Ignacio con un guión: “bueno, hoy vamos a hacer...” Te podés imaginar, te quedan mirando: “¿de qué estamos hablando?”


CHARLO

Claro...


GARAY

Tenés que buscar otras formas de convencer, de cómo puede ser. Hay acuerdos, decir: “bueno, a ver, pero esto que una vez vi que hicieron” o “que me contaron que hicieron...”, “¿cómo es que se hace?. ¿cómo es que lo hacen?” vas buscando cosas. A veces son cosas muy chiquitas, casi absurdas, como llevar a la peluquería a Charly [el perro de Julia e Ignacio] a cortarle el pelo.

Puede ser una cosa muy intrascendente y ahora me parece que es una de las cosas más lindas que pasó ahí, porque es precioso por la relación que tiene él con el perro y a veces en esas cosas perdés y ganás. Capaz que vas y no pasa nada, vas y el perro lo muerde y no sirvió, o sirvió, es mucho de buscar, de tirar cosas y ver.


Persona del Público 4

Por eso, cuando te referías a que en la original de Mi gringa fuiste sin guión era que ni siquiera ibas con nada de esto.


GARAY

Sin nada, y con algunas cuestiones, si se quiere... ideológicas, porque hay una cosa que creo que es interesante y es que la información no me interesa, me interesa el imaginario. Siempre trato de hacer ese corte. La información no me interesa, es irrelevante, lo que es importante es el imaginario que tiene el otro sobre sí mismo, sobre el que tiene al lado y sobre el mundo, incluso sobre el tipo que está enfrente tratando de sacarle algo para contar su vida. Ese es el camino y eso es lo más difícil de lograr. La información a mí no me interesa nada.

Me interesa el imaginario del otro. Cómo se ven entre ellos, qué es el amor para ellos, qué significa Charly [el perro] para ellos, qué significo para ellos, qué significa estar enfermo, qué significa estar en la tercera edad solos.

A veces necesitás alguna punta de información para anclar y dar un contexto, sí, es obvio, pero lo importante es lo otro. Capaz por esa premisa me sentía muy seguro, porque tenía muy claro lo que no me interesaba y lo que me interesaba. A veces suena cruel eso de decir: “esto no me interesa” y “esto me interesa”, pero si sos claro con eso es mejor para todos, porque no los hacés desgastar diciendo cosas.

Hay una escena que es una mezcla de imaginario, de cómo se veía y de información, que es lo de Hiroshima, cuando Julia está con los tres amigos y dice: “acá estamos las tres Marías”. Las tres Marías es una frase totalmente de un imaginario... son tres mariquitas, detrás de la barra de un bar: eso es el imaginario de Julia.

Después hay un contexto de información, que ahí es donde empieza todo su derrotero de buscarse la vida como pueda. Los podés proyectar en ese sentido, entonces a veces las cosas se juntan y casualmente y por cosas mágicas se amalgaman y construyen ese tipo de cosas, ese tipo de diálogos entre la información y el imaginario. Después lo interesante es sostener ese imaginario, como cuando dice: “ay, me sale vellito”. Eso es un imaginario, no es una información. No tengo “pelo”, es “vellito”... son cosas muy delicadas y muy chiquitas, pero van construyendo un clima de relato y de cómo se va armando esto. No es lo mismo decir “vellito” que “pelo”


Persona del Público 5

Tengo una pregunta que más o menos se fue respondiendo con lo que venías comentando... me da la impresión que fuiste buscando la película durante el rodaje, pero también me encantaría saber hasta qué punto habías visto ya tu propia película, tu propio documental.

Porque había imágenes muy preciosistas en el baile, o hay una que están en la cocina, que yo sentía que estaba en la cocina con ellos, era como un [plano] general con mucho detalle, mucha información, pero había otros... sé que nada es al azar, pero capaz tenés muchas tomas que van a construir una escena y hay un montón que no te gustan porque estéticamente no transmiten la emoción. Me parece que hay un montón que me hacían estar adentro con ellos y querer saber más de su vida, pero quiero saber hasta qué punto viste tu propio cuento. Entiendo que es el cuento de ellos y todo eso, pero no es: “pará, que va a pasar algo, meté la camarita ahí escondida...”


GARAY

Todo lo que acaba de decir estaba programado. Iban a bailar: ellos estaban sentados, ella estaba jugando con el perro, se estaba escuchando un tango y en determinado momento se iban a levantar... nosotros sabíamos que iba a pasar eso, porque eso lo hablamos antes. La situación del “vellito” es una puesta, lo del vellito fue un plus de magia de ella. No le dije: “decí “vellito”, a mí no se me ocurriría nunca, pero sí la situación de que se está acicalando. Eso es una puesta lo de la cocina es una puesta y que iban a bailar también, porque yo una vez los vi bailar...


Persona del Público 4

...pero utilizabas esas puestas como pequeñas anclas para construir los arcos narrativos...


GARAY

Son como escenas que dan tránsito a otras cosas. A ella después la viene a buscar la ambulancia... la espera de la ambulancia también, está esperando la ambulancia, la ambulancia realmente viene porque sabía que venía a esa hora. Hay como una mezcla de cosas, de situaciones que son controladas y otras en las que no sabés qué va a pasar. Pero ahí no hay quince tomas: fue esa. Lo que te digo es que no hay días y días y horas y horas de seguimiento encima de los personajes para ver lo que sucede. No. Hay cosas que se saben: situación de cocina, bailan... pueden bailar, bailan... escuchan tango, bailan... matan moscas... Ignacio sentado solo esperándola como siempre, como siempre, y la sale a buscar, como siempre. Ya sabíamos que eso iba a pasar, era cuestión de buscar los tiempos y cómo hacerlo...


Persona del Público 5

Pero hasta qué punto lo encontraste después, no solo lo buscaste, ¿me explico? ¿Cuántas cosas “al azar” te ayudaron a construir la narrativa...?


GARAY

Sacás cosas, pero no creas. En el porcentaje final del metraje hay más cosas construidas que azarosas. Eso también puede ser otra enorme discusión, la realidad y la verdad que es otro asunto de esos que se discute bastante en el documental. ¿Qué es la verdad, hasta dónde va la verdad, la realidad...? La realidad es que ellos son reales, la casa es real, viven así, el perro es real. Ahora, que hay un montón de artificios y manipulación, sí, porque en realidad en un cuento construido con imágenes hay un grado de manipulación enorme, manipulación emocional, de cómo vas construyendo el cuento, presentando los personajes, construyéndolos. Eso necesita manipulación... si fuera en tiempo real y sobre lo que encontrás sería insoportablemente larga, entreverada y no sé, aburrida... no digo que esto sea divertido, digo más aburrida...


Persona del Público 6

¿Filmaste con una sola cámara o con dos cámaras?


GARAY

Una sola cámara, sí.


Persona del Público 7

En realidad no es sobre El Casamiento expresamente, es sobre La Espera [dir. Aldo Garay, 2002, ficción].

Pensando en todo esto que decías del acercamiento con los personajes y el tratamiento y la construcción. Cuando los personajes eran ficcionales, como en La Espera, ¿sentiste que el acercamiento era diferente?


GARAY

Ahí hubo como entrenamiento de actores. El otro día me acordaba de Walter Reyno, porque vi algo sobre Reyno y me acuerdo que Reyno funcionaba muy bien en la dinámica de trabajo documental. Es decir, cuando había diálogos, olvidate. Él funcionaba muy bien en la de él. Lo que él hacía estaba bien. Los diálogos escritos le sentaban mal. Él era muy realista dentro de una ficción. Su comportamiento era muy realista. Entendió muy bien a un viejo típico de ese edificio. La tendría que rever porque hace como diez años que no la veo, pero también ahí era muy inexperiente con relación a eso. Yo creo que hoy tendría como más osadía, de liberar más el texto rígido y dejar vivir más. Si hay un personaje construido y sólido y sabe hacia dónde va, optaría por sacar un montón de diálogos, porque a veces los diálogos duelen. Duelen porque no llevan a nada, porque en realidad si no lo dicen es lo mismo. Creo que no difiere mucho el cine de ficción y el cine documental, según la concepción de cine que uno tenga. No difiere mucho algún tipo de cine de ficción que me gusta con algún tipo de documental que me gusta. No difiere mucho el tono y en la forma en cómo se proyectan los personajes, no le veo muchas diferencias. No sé si iba por ahí la pregunta.


Persona del Público 7

Es que a mí me parece que El Casamiento podría ser una ficción...


GARAY

Podría ser una ficción, totalmente, claro...