Adrian Biniez sobre Tanta agua

“Lo que más me atrae es la sutilidad con la que se mueve en todos los ámbitos: la puesta en escena, las actuaciones –de las mejores del cine uruguayo–, el humor situacional y la empatía con que retrata el mundo familiar.”



Ana Guevara Pose (Montevideo, 1980), Leticia Jorge Romero (Montevideo, 1981)

Se conocieron estudiando Ciencias de la Comunicación y comenzaron a escribir juntas. Filmaron los cortos El cuarto del fondo y Corredores de verano. En 2013 presentaron Tanta Agua, su primer largo, que tuvo estreno mundial en el Festival de Berlín. Su más reciente cortometraje, 60 primaveras, se estrenó en el Festival de Miami. Actualmente trabajan en su segundo largo, Alelí.



Adrián biniez programa tanta agua
Charla

JORGE

En realidad eran cuatro veces por semana, porque también ensayábamos los domingos. Y eran ensayos de cuatro horas. Entonces teníamos una carga horaria de 16 horas de ensayo por semana, que no era igual para todos. Joaquín había días que no venía, pero Malú, que estaba en todas las escenas, estaba en todos los ensayos. Entonces creo que sí, en realidad fue bastante intensivo. En un momento estaba recontracansada y era: “¿cuánto tiempo más, chiquilinas, vamos a estar así?”.


BINIEZ

¿No tenían el miedo, que para mí no sé si existe tampoco, a que se mecanice por momentos la escena? Creo que es más un mito eso.


JORGE

No… en realidad pasa. Haberlo ensayado de esa manera nos ayudó mucho para… como que le agarrás la sensación al actor, había momentos que no la podíamos pasar más y pasábamos a otra. Porque normalmente por ensayo hacíamos todo como el rito familiar y ensayábamos dos escenas cada vez, dependiendo de cuáles fueran. Por ejemplo cuando venían los adolescentes era como mucho más enquilombado todo, porque también ensayábamos como con todo el grupo de amigos, y era mucho más disperso. Pero también te das cuenta de hasta dónde va, que también en el set para mí es útil, porque sabés cuánto le podés pedir al actor antes de que eso deje de funcionar. O hasta cuándo lo podés esperar porque va a empezar a funcionar. Eso también tuvo que ver con conocerlos y como que fue todo en los ensayos, en realidad.


GUEVARA

Sí, yo creo que no es mito eso de que se mecanizan.


BINIEZ

¿Qué se pueden mecanizar a veces? ¿Te pasás de rosca y…?


GUEVARA

Si es el mismo diálogo todas las veces, todas las veces, todas las veces… y no lo estás encontrando, capaz que tenés que cambiar alguna cosa.


BINIEZ

Eso es seguro. Pero yo creo que llegás a un punto donde si lo repetís tantas veces va a quedar muy duro. No sé si eso sucede porque después está la dinámica del rodaje, que es muy diferente de un ensayo común.


JORGE

Claro, es re diferente.


BINIEZ

Es rediferente.


GUEVARA

Sí, hay cosas que no tienen que ver con ellos que de repente salen mal.


BINIEZ

La puesta influye muchísimo también.


JORGE

Claro. Lo que a nosotras nos pasó es que con todas las escenas que pasamos llegamos a lo que queríamos que la escena fuera en ese ensayo y después, a veces en el rodaje volvimos a llegar… y a veces no. [Risas.]

Pero yo no creo que haya sido por… es como por todas estas otras mediaciones.

Y después hubo escenas que no ensayamos, que fueron casi todas de Néstor solo, que también, pobre, nos re jugamos a él.


BINIEZ

A mí me pasó lo mismo con Néstor, que me la he jugado un par de veces. Pero lo hace bárbaro.


JORGE

Claro, lo hace bárbaro. Pero por ejemplo una escena, como no la habíamos pasado y todo lo que él hacía estaba buenísimo y como que nos copamos, duraba cuatro minutos: un tipo sentado adentro de un auto solo. Claro, no lo habíamos previsto nosotras y lo hicimos en edición después.


GUEVARA

Claro, era bueno capaz ensayar y medir cuánto le lleva comer una hamburguesa [Risas.]


BINIEZ

¿Y la puesta la tenían muy pensada de antemano?


GUEVARA

¿La puesta de cámara?


BINIEZ

Sí.


GUEVARA

Sí, la fuimos pensando; en los ensayos siempre teníamos una camarita, una handy chiquita y probábamos. En realidad no probábamos planos, pero sí grabamos los ensayos desde distintos lugares para ver a un actor o para ver a otro. Pero al mismo tiempo, en un momento del proceso, definiendo las locaciones, una vez que definimos las locaciones, empezamos sí a cerrar puestas de cámara, primero con stand ins que no eran los actores y después fuimos con ellos a la locación real.


BINIEZ

O sea que llegaron al set y ya sabían cómo iban a filmar la escena.


JORGE

Todas las cosas, estaba todo superpensado.


BINIEZ

Estaba superpensado; obviamente, capaz que alguna vez se encontraron con algo que no funcionaba... ¿y lo cambiaron o más o menos funcionó toda la idea esa de la puesta?


GUEVARA

Sí, a veces sí...


JORGE

Sí, a veces nos pasó eso. Pero en realidad hicimos eso de los ensayos que cuenta Anita y eso nos sirvió para darnos cuenta de que a veces estaba bueno en la escena ver cosas que habíamos pasado por alto, más que otra cosa. Fue todo un trabajo entre obsesivo y como de hormiguita, que grabamos todos los ensayos, vimos todos los ensayos, fuimos a todas las locaciones, hicimos story con dibujitos, hicimos story con fotos, volvimos a hacer story con fotos.

Era demasiada información. Después la acotamos toda. Hubo un día que nos juntamos con el asistente de dirección y la directora de foto y vimos los ensayos en orden, que nos llevó como todo el día, y no sé por qué nos pareció que estaba bueno hacerlo. Estaba como re pensada la puesta, porque nos pasaba esto, que teníamos poco tiempo.



BINIEZ

¿Cuántos días filmaron?


JORGE

Treinta y tres. Y con la lluvia y no sé qué, nosotras tratamos de prever todo lo que podíamos prever por anticipado como para no ir a decidir ahí, que es imposible porque siempre algo lo decidís ahí, ¿no?


BINIEZ

¿Tenían plan B si no llovía lo que tenía que llover?


JORGE

¿Vos decís si no llovía no llovía? No.


GUEVARA

No... mucho susto. Si no llovía teníamos esa especie de lluvia de mentir lo que era importante era que estuviera nublado. Mucho más que que lloviera en serio tenía que estar nublado, porque si estaba el cielo celeste teníamos que hacer solamente planos chiquitos donde no se viera prácticamente nada.


JORGE

En realidad el plan B era hacer planos chiquitos y en todo caso volver después a filmar lluvia, pero dentro de esto que te digo que era medio como un pensamiento sectario para nosotros iba a llover y ta. Entonces no pensábamos que íbamos a necesitar planes B.


BINIEZ

Y llovió.


GUEVARA

El asistente de dirección pensaba todo el tiempo que no: no sabía qué iba a hacer, porque obvio que no iba a llover.


JORGE

Por día de rodaje había cuatro planes de rodaje: por si llueve, por si no llueve, por si está nublado, por si hay sol… Y producción tenía que conseguir todo todos los días, todas las locaciones, todos los autos, todo. Igual tuvimos mucha suerte y rodamos todas las escenas de lluvia en los primeros 15 días... Era raro, porque la cobertura era el interior, que normalmente pasa al revés, si no llueve tenemos que filmar adentro.



BINIEZ

¿Cuánto tiraban más o menos? ¿Tenían un promedio de tomas por plano?


GUEVARA

Ay, yo qué sé, según… Me da vergüenza, porque hay algunas que son muchas.


JORGE

Teníamos una teoría de que todos se concentraban más en el set si ya empezábamos con las tomas desde los ensayos. Entonces era onda: “Ta, estamos filmando, hay que hacer silencio en serio”. Entonces los primeros seis eran ensayos pero son las seis primeras tomas, ponele. Y después de ahí hay seis más.


BINIEZ

¿Les decían que era toma o les decían que era ensayo?


GUEVARA

Ensayo filmado, pero era toma. Alguna quedó.


BINIEZ

Filmaban todo.


JORGE

Está todo filmado, sí.


GUEVARA

Sí, con el vestuario, la utilería, todo.


BINIEZ

¿Y más o menos un promedio?


JORGE

Ponele que hacíamos seis tomas como poco y 12 como mucho.


GUEVARA

Hay escenas con más tomas.


JORGE

Supongo que sí, capaz que hay de más, no me acuerdo.


GUEVARA

Había una de 19.


JORGE

19 como mucho [risas].


GUEVARA

Bueno, pasaban cosas, qué se yo...

BINIEZ
No, pero está bien...

GUEVARA
Hay una que me la acuerdo por complicada de cámara; era un travelling para atrás, venían Joaquín con Néstor, Federico con el papá, después de haber cenado pizza…


JORGE

La escena de la escupida.


GUEVARA

Entonces van hablando, “no, no se escupe así, se escupe para el costado, porque si no lo pisás…”. Eso es un diálogo largo, un travelling para atrás…


BINIEZ

Sí, se queda y después sigue y los panea cuando ellos se van.


GUEVARA

Sigue y panea. Era de noche, había un carrito, había como muchas variables ahí que hacían que la toma saliera... A veces eran los actores, el foco era muy muy blandito, porque había poquita luz…


JORGE

Claro, tuvimos mucha, mucha retoma de foco esa noche.


GUEVARA

Y bueno, y ahí salieron muchas tomas y hubo actings buenos y malos, qué sé yo. Para que te quede lo que vos querés hay tantas cosas que pueden salir mal y muchas veces salen mal.



JUAN ÁLVAREZ NEME (presentador)

La idea de este espacio es hablar de cine. Las películas son como los cineastas, son todas diferentes. Detrás de una película se esconde una cadena de decisiones subjetivas de las personas que las crean y las idean. Parte de este espacio es explorar esa cadena de decisiones y ver qué hay detrás en la realización de una película como Tanta Agua.



ADRIÁN BINIEZ (programador)

Buenas noches. Vamos por etapas: a mí me interesa mucho saber cómo va surgiendo todo hasta llegar a la edición y el corte final y me interesa mucho el guión. Es un guión que han desarrollado durante varios años. Cuando encontraron a los actores, ¿cambió mucho?


LETICIA JORGE

Crecieron muchísimo los personajes. No sé si el guión en sí cambió pero Néstor Guzzini, que es Alberto, en los ensayos propuso un montón de cosas que quedaron en el guión.


ANA GUEVARA

La estructura del guión no cambió prácticamente. No en los ensayos. Cuando empezamos a trabajar con los actores pasábamos las escenas que teníamos escritas, pero el guión fue muy trabajado a lo largo de un montón de tiempo. En un momento se sintió como demasiado tiempo, pero después cuando hicimos la película ese tiempo había estado bien para nosotras.


BINIEZ

Pero lo dejaron dormir…


JORGE

No, en realidad era para desquemarnos la cabeza. Fue un proceso como si estuviéramos en una secta, seguíamos trabajando permanentemente en el guión. Y en realidad creció pila. Fueron como cinco años de desarrollo porque no conseguimos la plata para filmar.


GUEVARA

Claro, el guión estaba ahí, lo trabajábamos todos los años. Todos los febreros.


JORGE

Y después de todo ese desarrollo, cuando conseguimos la plata y fijamos una fecha de rodaje, lo leímos y fue como: “Esto no lo podemos salir a filmar. Este guión no está bien”. Ahí lo reescribimos una vez más y después sí, pasó con los actores también, nos dimos cuenta de que había escenas que no funcionaban en los ensayos y las reescribimos. Fuimos muy metódicas y todo lo incorporamos al guión, todas las frases de Néstor, todo pasó a estar en el guión de rodaje.


BINIEZ

¿Con los chicos hicieron lo mismo también, cambiaron muchas frases por ellos? Forma de entonación o de decirlo…


JORGE

Eso lo encontramos con ellos.


BINIEZ

En el guión original, los diálogos de Malú [Chouza] y Joaquín [Castiglioni] estaban escritos de antes o era una cosa más de intención y después encontraron los diálogos...


JORGE

Era un guión superdetallado, estaba todo escrito. Cada uno proponía algo diferente.

Por ejemplo, Joaquín siempre encontraba cosas para hacer en las escenas que eran graciosas. Lo que él proponía eran acciones. El personaje que habíamos escrito era más como un niño y Joaquín no era como un niño no: era un niño. Entonces en ese sentido encontrarnos con Joaquín también hizo que tuviera toda otra dimensión, porque era si se quiere lo más lejano, ¿Cómo habla un nene de ocho?, ¿Cómo se mueve? En realidad Joaquín tenía 10 cuándo filmamos.


GUEVARA

Después ya no importaba la edad tampoco, en el guión decía “ocho años”… “niño de ocho años que vive en un apartamento”.

BINIEZ

Y Néstor... ¿lo tenían a Guzzini?


GUEVARA

Sí. En un momento sí, fue al primero que le dijimos. En un momento dijimos “podría ser él”, pero la película no está escrita para Néstor, por ejemplo.


JORGE

Para mí sí estaba escrita para Néstor. No fue el mismo proceso, para mí era Néstor, pero no le quería decir porque no sabía si la iba a poder hacer, y también cinco años para un actor pensando que va a tener un proyecto que está en banda es duro, y bueno, Anita también… pero como ya había trabajado con él, me daba mucha confianza.


BINIEZ

¿Y los niños cómo surgieron?


GUEVARA

De un casting. Hicimos casting, hicimos un casting grande, vimos mucha gente, hicimos casting en muchos lados, a nenes que van a castings  de publicidad y a nenes que nunca  habían ido a un casting. Joaquín salió de un casting pero fue su primera vez.


JORGE

De hecho tuvo que decidir entre ir al casting o ir a jugar al básquetbol. Y fue al casting.


BINIEZ

¿Malú (Chouza) es actriz, o estaba en su intención ser actriz en ese momento?


GUEVARA

Malú sí era una nena de casting. Los padres de Malú son padres de publicidad. Hacen castings, el hermano chiquito es como medio famoso en el medio. Ella no, es tímida, de perfil más bajo. Yo había trabajado de asistente de dirección en una publicidad como dos años antes de Tanta Agua y Malú actuaba. Tenía trece años, y era increíble, era perfecta para la película. Me acuerdo que le dije a Leti: “!vi una nenita que no sabés, era una crac!”. Y después la fuimos a buscar y quiso.



BINIEZ

¿Se coparon de una los chicos?


GUEVARA

No, Malú no.


JORGE

En realidad fueron al casting. Ellos tomaron esa decisión, de alguna manera. Joaquín sí quería,  pero era complicado. Era como un sol, hacía todo bien, era divino, era encantador, era supercariñoso, superinteligente. Los padres tenían recelos, porque uno de ellos tenía que dejar de trabajar para irse con Joaquín a Salto; era un compromiso familiar a todos los niveles.

Con Malú lo que pasaba era que los padres re querían que ella hiciera la película, y ella estaba como en una ola de adolescencia salvaje. Entonces toda esa intensidad que a nosotros nos gustaba porque nos servía la hacía dudar cada cinco minutos. Fue  un proceso, porque re queríamos que fuera Malú, realmente era la opción a, la b y la c, era la que más nos gustaba en serio, pero tampoco la queríamos convencer. Nos parecía que si lo hacíamos eso se iba a caer a la semana. Ella tenía que tomar la decisión ella y saber que iba a ser complicado, que iba a ser trabajoso. Y ta, lo hizo. Con Malú funcionaba mucho una cosa que era: “bueno, ¿no lo querés hacer…?


GUEVARA

“… alguien más lo va a hacer”.


JORGE

“… no, no, no te sientas presionada”… y ahí lo hacía.


BINIEZ
Y con el vínculo entre ellos, ¿cómo hicieron? A mí hay algo que me encanta de la película y es que los dos hermanos me resultan muy reales. El vínculo no está exagerado, está en el punto justo de cierto nivel de juego y de distancia, me parece que es muy lindo. ¿Ellos entraron en confianza enseguida o eso surgió en los ensayos?


GUEVARA
La clave fueron los ensayos, y Néstor [Guzzini]. Ellos engancharon con Néstor muy rápido. Hubo una primera reunión con los tres un día y Néstor se los metió en el bolsillo, los hizo entrar así, en esa cosa... Néstor tiene mucho humor, es muy cariñoso y...


JORGE
...tiene muchos sobrinos...


GUEVARA
...claro, capaz que eso ayudó y después, todo el tiempo que le dedicamos a estar juntos antes de salir a filmar, sobre todo con ellos tres.


BINIEZ
¿Empezaron ensayando las escenas de la película o inventaban escenas como juego?


JORGE
Hicimos eso para el casting. Nunca hacemos casting con las escenas del guión. Entonces hubo distintas etapas, y Joaquín [Castiglioni] y Malú [Chouza] hicieron call back [segunda prueba de casting] por separado, y después sí hubo un día que probamos con una escena que no estaba en la película y que habíamos escrito para que estuvieran los tres juntos. Sirvió para verlos en relación, sacarles la foto y ver cómo quedaban los tres juntos, uno al lado del otro, pero después en realidad lo que hicimos fue tomar mucho la leche con ellos. Parece una pavada, pero hacíamos meriendas muy largas, con mucha charla, mucho juego aparte del ensayo. Pero las escenas eran las escenas. Nunca inventamos alrededor de las escenas. Trabajar era: “bueno, ahora abrimos el guión, leemos, ensayamos, marcamos”. De hecho, Joaquín lo incorporó al punto que cuando estábamos en el set decía: “Leti, ¿podemos leer la escena?”, y era como:  “esto me explicaste que era así, ¿por qué no estamos haciendo así?”.


BINIEZ

¿Ensayaron mucho?


GUEVARA

No sé qué es mucho.


JORGE

¿Vos cuánto ensayás?


BINIEZ

Según el actor. Con algunos no ensayás nada y con algunos ensayás un montón.


GUEVARA

Claro, me doy cuenta ahora, por ejemplo, que tenemos un proyecto nuevo y que los actores son todos grandes y probablemente tengan que ser actores y que va a ser mucho más difícil tener la disponibilidad del actor para ensayar todo lo que vos querés o va a ser más negociado. Acá ponele que durante dos meses nos veíamos tres veces por semana, tardes largas de tomar la leche, de jugar al Boggle, de no sé qué, de conocernos. Y funcionó muy bien. Podríamos haberlo hecho más tiempo.


JORGE

Sí. Igual también nos pasó que, por ejemplo con Néstor, yo tengo el recuerdo de una escena que es cuando le dice a Malú: “no te hamaques en la silla”, que él la estaba haciendo de una manera que a Anita y a mí no nos gustaba. Y fue como una especie de pelea: yo me senté al lado de la cámara y le decía: “otra vez, otra vez, otra vez”. Hicimos un montón de tomas y él quedó que parecía como que lo iba a matar, porque generó como una violencia… y al final usamos la toma uno, que él es una persona normal. Y después pasó con Malú: había una que ella le pasa la toalla, que es un primer plano de ella diciendo equis cosa refácil, y había, no sé, 13 tomas. Cuando la vimos dijimos: ¿Por qué hicimos 13 tomas de esto? Y ta, y porque las primeras 12 estaban realmente mal. Nos habíamos olvidado. Ella hacía con facilidad millones de cosas, y ese día se ve que estaba de mal humor y tuvimos que hacer 13 tomas.


BINIEZ
Siendo dos, la típica pregunta: ¿en el rodaje se dividen tareas o son como un monstruo con dos cabezas que está todo el tiempo en todo?


GUEVARA

No. Tampoco somos un monstruo… [Risas]


JORGE

Gracias, gracias Anita por decirlo.


BINIEZ

No, no... quise decir… los directores que son dos y están en todo todo el tiempo…


GUEVARA

Estábamos al lado del monitor...


JORGE

En realidad todo el mundo tiene la fantasía de que cuando sos dos te peleás, que con Anita siempre decíamos: “Bueno, hoy es el día que nos vamos a pelear”.


GUEVARA

“¿Vamos a hacer que nos peleamos?”


JORGE

Y era más bien en la onda después del almuerzo “andá vos”, “yo ya fui, andá vos”.


BINIEZ

Tenían como una división de tareas internas de “relaciones diplomáticas”.


GUEVARA

No, pero cuando detectás claramente qué es lo que estuvo mal, bueno, ta: “pará que le voy a ir a decir.” Eso, ta.


JORGE

¡Como que se renueva la energía! Vos lo sabés, un largo es mucho tiempo.


BINIEZ

Sí, es mucho.


JORGE

No había una división de tareas explícita y a rajatabla, pero en el momento íbamos viendo. Lo que hacíamos era decidir entre las dos y uno iba y le decía o a cámara o a ellos qué era lo que estaba pasando.


GUEVARA

Tengo la sensación además de que haciendo una película, por más que sea un director o dos directores, nunca estás solo tomando todas las decisiones. Me imagino que vos tenés en una película un asistente de dirección con el que charlaste un montón de cosas, o el director de foto con el que charlaste un montón de cosas. Como que no te quedás con todo adentro, en un momento sacás para afuera lo que te pareció de lo que acabás de ver, y de repente ahí tomás la decisión. A nosotras nos pasa naturalmente en el proceso en general.


JORGE

Hablábamos mucho con María [José Secco], que era la fotógrafa, con Dieguito [Diego Ferrando, asistente de dirección], con Nicole [Davrieux, directora de arte], con Yafa [Daniel Yafalián, director de sonido] El grupito del monitor, los que están viendo.


GUEVARA

Claro, está el sonidista, está la directora de arte… Vos le hacés lugar también a un montón de gente que está trabajando contigo para que opine en determinadas cosas. Le preguntás: “¿y a vos qué te parece?, ¿qué pasó acá?”.


BINIEZ

Pasamos a la edición... no sé si hay muchas películas uruguayas en las que las directoras sean las editoras también... pero ustedes trabajaron con...


JORGE

Yibrán [Asuad, coeditor de Tanta Agua], sí.


BINIEZ

Pero antes de eso hicieron un proceso muy largo ustedes dos juntas, y solas.


GUEVARA

No había editor. Pasó lo que Leti contó recién, que es que no nos acordábamos del material y no habíamos anotado. Ese material no podía llegar a otra persona, porque no había anotaciones...


JORGE

Lo que vos querés decir es que no estaban marcadas las buenas.


GUEVARA

Sí, no estaba pensado para que alguien lo agarrara porque no teníamos un editor de antemano.


JORGE

Pero igual queríamos a alguien. Yibrán realmente estuvo 15 días, pero terminamos la película con él. Toda la estructura estaba dada, no cambiamos nada de estructura, pero había cosas que realmente con Anita no las estábamos pudiendo ver y no las estábamos pudiendo hacer funcionar, y él vino y fue perfecto, porque propuso pero no se impuso, y editó un rato solo y un rato con nosotras. Y terminamos encontrando el ritmo a las cosas. Era eso, necesitaba ser pulida la película, y en 15 días la cerramos. Estuvo bueno, me parece que que haya un editor en algún momento está bueno. Para nosotras fue un poco esquizofrénico también el proceso.


BINIEZ

Y con respecto a la estructura del guión y después en la edición, ¿cambió mucho la estructura?


JORGE

Hubo una decisión grande de estructura que tomamos, que fue unir dos días en uno.


BINIEZ

¿Cuáles?


JORGE

Los dos primeros. Se repetía, era como que estaba todo mal el primer día, estaba todo mal el segundo día. Ahora no me acuerdo exactamente pero iban al río un día y a la represa otro, era algo así. Y ahora pasa todo el mismo y como que toda esa parte es como la parte de Alberto, si se quiere, y está toda junta. Porque si no volvía a empezar y era mucho más lento. Ese fue como el cambio grande de estructura que le hicimos a la película.


GUEVARA

Es verdad, se repetía la sensación que querías ver.


JORGE

Y se perdía el efecto. Ya en sí el principio de la película podría ser más ágil.



BINIEZ

Tiene un ritmo muy especial la película… Me gusta mucho cómo está contada con los planos, que es muy simple, pero a su vez no hay una gran cantidad exagerada de planos secuencia, sino que tiene una narración bastante clásica por momentos. ¿Eso es algo que ya está en la puesta o que fueron descubriendo en la edición después?


JORGE

Como estábamos filmando con niños, antes de ensayar con ellos queríamos tener siempre posibilidad de corte. Dijimos “vamos a hacernos este favor” y que podamos hacer cuatro tomas buenas con partes, entonces teníamos mucho plano y muchas maneras de entrar y salir de las tomas. Después no fue tan necesario, porque en realidad ellos no lo requerían, fue más que nos cubrimos. El guión era muy detallado.


GUEVARA

Decía :“Vemos que Lucía se ata los championes...” Somos muy meticulosas en el asunto del guión  nos deja contentas escribir los guiones detallados. Más allá de que el guión es una herramienta y no tiene en sí mismo un fin literario, es una cosa que vos escribís para hacer una película. Está bien llevar a que el guión tenga el tono que vos querés. Y cuando te detenés en esas cosas es porque de alguna forma te imaginaste que eso estaba bien mostrarlo.


BINIEZ

Esos detalles que son parte de la narración no son un plano de detalle para cortar de un lado a otro. Mismo con el sticker que pasa que está en el baño…


GUEVARA

Sí, nos daban gracia esas cosas.


BINIEZ

Sí, dos, tres cosas que hay que no me acuerdo ahora.


JORGE

Claro, nos daban gracia, es eso. Igual esto que decías de la puesta sí. Igual teníamos mucho, hicimos más planos que estos, dejamos un montón de planos afuera.


BINIEZ

¿Sí? ¿Y escenas quedaron afuera?


JORGE

Me acuerdo de una escena que quedó afuera, que era Federico se metía en la cama con Lucía y la molestaba para que ella se levantara y se quedaban como los dos tirados como tapados con la sábana, que era una escena como de hermanos. Lo que contaba era un poco el vínculo de ellos. Y no la pusimos. Ellos eran lindos, no nos había quedado muy lindo a nosotras. Pero que hayamos sacado…


GUEVARA

Debe de haber, pero no me lo acuerdo ahora.


JORGE

Yo creo que fue eso.


BINIEZ

O sea que más o menos lo que filmaron es lo que está.


GUEVARA

Mucha cosa afuera no quedó, y sí, filmanos el guión, editamos el guión y la película es muy fiel al guión que habíamos escrito.


BINIEZ

Y Madelón [el personaje de Sofía Azambuya], ¿son todos de aquí, uruguayos, también?


JORGE

Sofía [Azambuya] es de Salto; Dieguito, que es el chico del beso que es rechazado [Andrés Zunini], es de Salto, y Pedro [Duarte], que hace del pibe más grande, es de acá de Montevideo.


BINIEZ

¿Y también fueron a hacer casting allá?


GUEVARA

Sí, sí, sí. Claro, hicimos toda la especulación de cómo filmar la película hacía también que tuviéramos que especular sobre de dónde tenían que ser las personas por si teníamos que ensayar acá o allá. En un momento decíamos: “!la familia tiene que ser toda de Salto, nos vamos todos a vivir a Salto a ensayar con los que son de Salto!”.


BINIEZ

Ah, ¿en un momento hasta pensaron en eso?


JORGE

Había que trasladar a alguien para algún lado. Fue en paralelo, yo hice casting en Montevideo y Anita hizo en Salto unos días superintensivos.


GUEVARA

Fue todo Salto, todos los adolescentes.


JORGE

Y después lo que pasó fue que elegimos a los que nos gustaban más. Y ta, y fue una especie de compromiso. Los de Salto venían a ensayar a Montevideo, y después nosotros nos fuimos todos a vivir a Salto. O sea, todos pusieron de su parte.



BINIEZ

¿Y con respecto a la música? Recuerdo haber visto la película sin música, en un primer corte, y después con la música de Maxi [Maximiliano Angelieri, compositor de la música original] cambia un montón. Tiene una particularidad… no sé cómo decirlo, pero juega siempre con un tono melancólico al que después le escapa, me parece...


JORGE

Sí, es medio tragicómica, ¿verdad?

BINIEZ

Sí, por eso.


GUEVARA

Es difícil lo de la música...

BINIEZ
Es re difícil lo de la música...


JORGE

…que no es diegética.


GUEVARA

Primero elegimos a Maxi porque él hacía un tipo de música que tiene humor, como la música que él hace y que hacía en Exilio Psíquico. Pero Maxi vive en Roma y compuso a distancia.

Fue complicada la comunicación, porque la música juega un rol sobre todo emocional.


JORGE

En un momento hicimos un teaser, que es como un pedacito de la película que mostrás cuando estás buscando plata, y le pusimos Fuora piove, una canción de Maxi que está en Fatto in casa, un disco que hizo después de Exilio Psíquico, cuando ya vivía en Roma.

Y ahí le mandamos un mail que decía: “Maxi, ¿no querés hacer la música para la película?”.

Y él se copó, entonces nosotras estábamos en el primer corte y él ya mandaba millones de canciones todos los días, que no sabíamos qué hacer con ellas y como era por mail, en un momento se puso supersensible, renunció por Skype a la película...

Lo convencimos de que no renunciara, y creo que al día de hoy a Maxi le gusta la película pero no le gusta lo que hicimos con su música. Claro, para nosotras trabajar con un músico es casi como trabajar con un actor, habla otro idioma, entonces a mí, que no sé nada de música, me costaba horrores. Además ni siquiera era que estábamos en el mismo lugar y después nos tomábamos una cerveza, era por mail.


BINIEZ

¿Él fue como intentando diferentes músicas con la película?


GUEVARA

Sí, mandaba cosas. Mandaba El tema de Lucía, y decíamos: “no, este no es tan para Lucía, pero capaz que lo probamos acá”. Y después hacés un poco “teoría de la música”: “para ella tiene que ser más pimpolla”. ¡Encima le decís eso al músico, pobre!


JORGE

Con Anita nos pasa que esas cosas son re claras: “!tiene que ser más pimpolla! ¡obvio!”.


GUEVARA

¡Y el loco está en Roma! No sé, fue raro. Y él mandaba una cosa y de repente decíamos: “sí, está de más, ta”. Y la poníamos y con las imágenes no funcionaba, pero la poníamos en otro lugar y sí... yo qué sé.


JORGE

Pero ahí queríamos que empezara antes, entonces le pedíamos que reescribiera, y ahí fue que colapsó la relación (Risas)

Pero está todo bien, en realidad estuvo buenísimo, y la música que hizo para la película me encanta.



BINIEZ

¿Llegaron a editar con música de él o la terminaron poniendo al final?


JORGE

No, lo que pasa es que era muy difícil para mí editar con la música cuando no sabía cómo iban a ser las escenas. Y él estaba componiendo, porque le dijimos: “¿querés hacer la música para esta película?” y le mandamos el primer corte, entonces él empezó a componer como si estuviera el corte cerrado, y nos mandaba música para la película que él ya había visto que estaba todo el tiempo cambiando. Pero estuvo buenísimo, en realidad estuvo buenísimo, pero fue difícil.


GUEVARA

Sí, capaz que está más bueno tener al músico cerca.


BINIEZ

A ver... yo creo que estoy,


GUEVARA

¿Estás conforme?


BINIEZ

Yo estoy muy conforme.


JORGE

¿Te gustó?


BINIEZ

Sí, me encanta la película.

Preguntas del público


Persona del Público 1-


Les quería hacer una pregunta que quizás sería más apropiada para el sonidista.

¿Les trajo algún problema el tema de la lluvia con respecto al sonido? Es decir, ¿llegaban problemas del lado de Yafalian durante el rodaje por culpa del tema de la lluvia?



JORGE

La lluvia artificial se hacía con una bomba que hacía que el agua saliera, entonces todas las escenas que filmamos con lluvia artificial el sonido directo no se podía usar y hubo que reconstruirlo todo. Ese era el problema principal para Yafa (Daniel Yafalian, Director de Sonido) . Pero él después lo armó todo, la banda sonora de la lluvia es como toda una superconstrucción de Yafa de millones de cosas que grabó en distintos momentos.


GUEVARA

Él se cubrió mucho para grabar y no tuvimos que doblar con los actores, pero él al final de cada escena los hacía decir el diálogo otra vez, actuarlo con la bomba apagada, con la cámara apagada. Él hace un trabajo muy meticuloso.



Persona del Público 2

Por cómo está tratado el ámbito familiar y sobre todo el personaje de Lucía, pareciera como si fuera la experiencia de una de ustedes en la adolescencia. No sé si es así, si es una mezcla de las dos o si es un invento, un personaje más ficticio que otra cosa.


GUEVARA

Es un poco todo, me parece. Para nosotras era muy fácil identificarnos con ella, con el personaje, porque habíamos escrito un poco desde lo que nos había pasado a nosotras y desde cosas que nos parecía que nos podían haber pasado. Pero sí, en algún momento tuvimos 14 años y era muy fácil hablar desde nuestra propia experiencia.


JORGE

La anécdota central surgió porque yo me fui a las termas con mis padres y llovió, mis padres los dos, que no están divorciados, entonces era por un lado construir a partir de eso, y por otro lado separar un poco, que no fuera…


GUEVARA

…nosotras, que no somos nosotras.


JORGE

No. Yo creo que nosotras éramos todavía más ñoñas que Lucía cuando éramos chicas.

Pero por ejemplo con Malú la relación fue re distinta que con Néstor, Malú nos entendía como con re poco. Porque en el rodaje, yo no sé si a vos te pasa, Garza( Adrián Biniez), pero entrás como en unos estados con los actores que es como si estuvieras…


GUEVARA

…de matrimonio, prácticamente.


BINIEZ

Con el protagonista, más que nada...


JORGE

Sí, como que le decís azul y el tipo entiende lo que querés decir y capaz que después ni vos te acordás cuando lo escuchás en el material grabado. Con Malú nos pasaba eso: ella entendía lo que le estábamos hablando enseguida. Y con Néstor, que el personaje era más externo a nosotras, nos costaba más. Nos costó mucho más construirlo a Alberto que a  Lucía. Lo buscamos mucho más en los ensayos. Y Néstor luchó mucho con Alberto también, como que se resistió a ser Alberto en un punto, y gritar…


BINIEZ

¿Ah, sí?


JORGE

Sí.


GUEVARA

¿Podés creer?


JORGE

Porque lo ves y pensás que le tendría que salir normal. Pero no, se resistió.


GUEVARA

Se resistía.


JORGE

Y también a nosotras nos pasaba una cosa muy graciosa. por ejemplo las escenas donde él se carga a la mujer de la caseta nos daban pila de pudor con Anita. No sé por qué, no escuchábamos los auriculares, era como que no queríamos saber nada de eso.


GUEVARA

¡Porque le decía cualquier cosa!


JORGE

No, pero era se la estaba recargando, era un lugar como: “!mirá lo que hace el padre!”.


BINIEZ

¿Y con Fede? ¿Fue como mucho más fluido todo desde el principio?


GUEVARA

Sí, era más más chiquito todo lo que él tenía que hacer, y Joaquín hacía todo re lindo, no tenía que hacer prácticamente nada. Si hablaba menos era mejor y él había agarrado mucha conciencia..


JORGE

Pero el actúa.


GUEVARA

Sí, por eso, porque él es un actor. Él no es él, entendió lo que quería decir actuar desde muy temprano en los ensayos. Y proponía y hacía un montón de cosas…


JORGE

Joaquín fue como una seda, no tenía ataques de adolescencia ni de inmadurez. Lo que quería era que le diéramos un poco de bola cuando no estábamos filmando, la demanda más grande era “vamos a las piscinas”, y con Anita teníamos que seguir trabajando.

GUEVARA

La primera vez que tuvimos que hacer un primer plano ahí se asustó, me acuerdo que estaba re nervioso, porque él no entendía. Claro, estaba todo el rodaje mirándolo a él, su primer plano. Era el del snorkel, cuando está en la piscina; lo filmamos el primer día, todo el rodaje eran veintipico de personas, todas esperando, mirando que él hiciera bien lo que tenía que hacer. Pero nada, lo hizo.


BINIEZ

¿Todas las escenas de la piscina son del primer día?


JORGE

Sí.


BINIEZ

La que se tira Néstor al agua…


JORGE

Sí, todas son del primer día. Arrancamos con eso. Entonces ya después de eso teníamos la película, aunque no lloviera más. Pero como habíamos ensayado de una manera tan… mimosa, de alguna manera, tan como núcleo familiar, tratamos como de reproducirlo en el rodaje lo más que pudimos. Ahí nos quemamos pila la cabeza con Anita, porque había días que sentíamos que lo habíamos hecho re mal y nos íbamos como a un banquito con un traguito a hablar de cómo lo íbamos a hacer al día siguiente. Y fuimos corrigiendo muchas cosas de cómo trabajábamos a medida que el rodaje avanzaba. Y todo tenía que ver sobre todo con ellos, con cómo hablarles.

Con Joaquín lo que hacíamos era que cuando él estaba solo en plano una de nosotras dos estaba re cerca de él.

No era: él, la cámara y nosotras en el monitor. Hubo todo un tema de contención, que no se sintiera como: “todos me miran”.


BINIEZ

Y por ejemplo de los ensayos acá, ¿incorporaron gente, eran ustedes dos y de repente aparecieron todos ellos en pleno rodaje?


GUEVARA

Un día incorporamos, pero a María [José Secco, directora de fotografía] y a Dieguito [Ferrando, asistente de dirección].


BINIEZ

Por eso, gente del equipo...


JORGE

María que vive en México vino un tiempo antes a trabajar en la película y le interesaba estar en los ensayos.  A nosotras nos interesaba que para los actores la gente no fuera nueva cuando llegaran al set, que no tuvieran ese shock.

Entonces María empezó a venir a filmar los ensayos, y se incorporó. A Malú le servía, María le decía qué era lo que a ella le gustaba de hacer películas, había como toda una cosa ahí que era linda. Y también era la que la iba a estar mirando. Y después Dieguito también empezó a venir, porque tuvo ganas. Hacían videítos de todos bailando cumbia. Hubo una parte como de campamento que tuvo este rodaje que Dieguito la viabilizó mucho con los chiquilines.


GUEVARA

Los directores de foto en general y los asistentes de cámara son gente que trabaja pegada a los actores. Si hay un asistente de cámara que se lleva mal con el actor, cagaste. Están todo el tiempo: “movete, movete un pelito, que el foco y el no sé cuánto” es con ellos, ahí vos no estás. Hay un mundo de rodaje y nosotras le teníamos como miedo a eso en un momento.


JORGE

Cuando empezamos la película nosotras conocíamos a los nenes y sabíamos que iba a estar todo bien, pero todo el equipo estaba un poco asustado de que iba a ser un rodaje con niños. Y después como que empezaron a agarrarles confianza eran unos mimados totales. La escena que Malú se roba los lentes, que ella se ríe, atrás de cámara estaba Vicky Zunino, que era la primera asistente de cámara, con lentes puestos para que Malú se riera,. Malú les dijo: “pónganse los lentes”, ellos fueron, agarraron los lentes y se los pusieron.